Mutualismo: crisis y salidas
Pablo Anzalone
A veces las ramas no dejan ver las raíces. En la crisis de la salud se hace difícil encarar los temas de fondo. Las cuestiones urgentes en ocasiones y la suma de intereses corporativos siempre, empañan la consideración de esos problemas radicales.
El tema medicamentos es una de las claves de la situación del sistema de salud. La ausencia de regulación sobre la publicidad, las presiones de la industria sobre el cuerpo médico y el modelo de atención predominante, determinan un consumo desmedido y abusivo de medicamentos. La disparidad enorme entre costos y precios genera márgenes de ganancia muy elevados para unos, cargas pesadas sobre las finanzas de las instituciones (con gran incidencia en su pasivo) y traslado a los afiliados a través de tiques excesivamente caros. La FUS propuso en la Comisión Multisectorial la definición de una Política Nacional de Medicamentos que asegure el uso racional, el acceso equitativo, así como las garantías de eficacia, calidad y seguridad de los medicamentos que ingresan al país. Para ello es necesario elaborar una lista de medicamentos genéricos esenciales que cubran el Primer Nivel de Atención (consulta ambulatoria) e incluso el Segundo (internación sanatorial) en base a recomendaciones de la OMS, fomentando su producción nacional o regional. Es preciso controlar los precios en relación con los costos de producción, con referencias regionales, adecuados a la situación crítica del sector y bajar los tiques «moderadores».
La Multisectorial acordó el objetivo general propuesto y una serie de lineamientos que incluyen el compromiso de las instituciones de elaborar un Vademécum de genéricos que cubra el primer y segundo nivel de atención, para mejorar tanto la compra como la prescripción. Se estableció la creación de una Central de Compras para las drogas de alto costo. El uso racional se procurará vinculando la prescripción a protocolos de las enfermedades más frecuentes. La adecuación de los precios y los pasivos existentes se negociarán con la industria, dejando abierta en caso de no lograrse la posibilidad de la importación directa por parte de las iInstituciones de asistencia. En función de los ahorros obtenidos se plantea la rebaja de los tiques de medicamentos. El registro de los medicamentos exigirá que los nuevos productos demuestren ventajas terapéuticas o costos menores a los ya existentes.
La normatización de la relación de los profesionales con la industria apunta al establecimiento de normas éticas, límites, criterios, en una zona vulnerable a las presiones de intereses económicos poderosos.
El ingreso masivo e incontrolado y la sobreutilización de la tecnología aumentan sustancialmente los costos asistenciales y el gasto total en salud, sin que de ello derive en una mejor calidad de asistencia. La utilización racional y eficiente de la tecnología existente y la regulación del ingreso de nueva son, por lo tanto, factores fundamentales del cambio en el sistema de salud. Para ello los trabajadores de la salud propusieron que el MSP y la Facultad de Medicina realicen una selección cuidadosa de las nuevas tecnologías sujetas a pruebas y evaluación permanente, y teniendo en cuenta la priorización de la Atención Primaria en Salud. Se propuso, a su vez, la realización de un relevamiento de la tecnología existente para regionalizar a nivel nacional su utilización estableciendo las coordinaciones necesarias. Estos planteos fundamentales fueron acordados en la Comisión Multisectorial, quedando clara la responsabilidad del MSP en la adopción de una política nacional de tecnología médica. También en el tema costos se establecieron mecanismos para hacerlos más transparentes, aproximando los aranceles a los costos reales, midiendo cada técnica a través de Unidades Asistenciales.
Por último en el tema de la Gestión, se promovieron y acordaron mecanismos de control, auditorías, sistemas de información, y también la incompatibilidad entre quienes dirigen las instituciones y quienes contratan servicios con ellas.
La crisis en el sector mutual es grave. En las próximas semanas se decidirá la subsistencia o no de algunas instituciones. Junto a las medidas inmediatas, los planes de reconversión y las diversas formas de unión entre instituciones para superar la instancia más aguda de la crisis, es imprescindible hincar el diente en los temas de fondo como medicamentos, tecnología y modelo asistencial. Los compromisos establecidos en la Multisectorial pueden ser líneas de cambio importantes o sólo avances en el papel. Su aplicación inmediata requiere de una voluntad política clara por parte del Ministerio de Salud Pública. Bien lejana por cierto de la voracidad fiscalista expresada en la extensión del IVA a la salud. Pero también se necesita de una acción clara de las fuerzas sociales en pos de las transformaciones planteadas, superando toda actitud prescindente o achicamiento corporativo de las miras. Actitudes que se parecen demasiado a defender el statu quo, en función del lucro que se percibe hoy, sin darse cuenta que la gallina no da más huevos de oro.
* Dirigente del PVP
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