¡Qué epizootia, Dios mío!

Jorge R. Bruni

 

Aclaro que:

1) Soy ateo. Las referencias a Dios no tienen nada que ver con mi total incredulidad religiosa.

2) Tengo claro que epizootia refiere a animales.

3) No me considero tan estúpido como para ignorar que los emprendimientos empresariales necesitan de la ganancia, al menos en la sociedad en la que vivimos.

4) Sería una irresponsabilidad y frivolidad de mi parte opinar acerca de un tema que no conozco en profundidad y que es de una extraordinaria sensibilidad y gravedad para el país. Es a otra cosa a la que me quiero referir.

 

NOTICIAS 1.

Ignacio Ramonet, en Le Monde Diplomatique de abril/2001, informa: que en Inglaterra en la década de los 80, la señora Thatcher aniquiló la red nacional de veterinarios. Agrega que en 1981 los fabricantes británicos de harinas animales se saltearon dos etapas en el proceso de fabricación: redujeron la temperatura para ahorrar energía, y eliminaron los disolventes para economizar materia prima.

Esas dos modificaciones son precisamente las que impiden la erradicación del virus de «la vaca loca». ¿Resultados? Rifle sanitario en Inglaterra, país rico obviamente.

Continúa diciendo Ramonet, que en 1991 en aplicación de las recetas ultraneoliberales, más bien ulltraconservadoras debiéramos decir, que tuvieron como abanderados a la «dama de hierro», al ex actor Ronald Reagan y en estos lares al inefable rey del jet set Carlitos Menem y su ministro Cavallo, se buscó economizar en seguridad sanitaria para ahorrar millones de euros y favorecer las exportaciones, para lo cual se adoptó otra decisión nefasta: prohibir la vacunación de animales.

 

NOTICIAS 2.

En Junio de 2000 el mundo se enteraba de que la Organización Mundial del Comercio, OMC, discutía a puertas cerradas una demanda del gobierno de Canadá, impugnando en nombre de la libertad de comercio internacional, una decisión de Francia que prohibía el uso del amianto desde el 1/5/97, por considerarlo cancerígeno.

Un año antes, Ernesto Murro caminaba distraído por Bruselas. Algo le llamó la atención. El edificio sede de la Unión Europea estaba totalmente tapado para evitar la contaminación ambiental producida por el amianto.

Por esos días, un decreto del P. Ejecutivo derogaba la bonificación especial del cómputo jubilatorio que contemplaba a los trabajadores de Eternit por trabajar en contacto ¡con el amianto! ¡La Biblia junto al calefón!

De nada vale que los más destacados epidemiólogos del mundo concluyan terminantemente en que el uso del amianto provoca cáncer. Pueden más los lobbies industriales, que llevan adelante una lucha más que centenaria para evitar la prohibición de su uso, utilizando las más inéditas técnicas para promocionar este nocivo material. Sea invitando a paseos turísticos a sindicalistas y periodistas a Quebec, donde está uno de los principales emplazamientos industriales de amianto del mundo, o utilizando colectas solidarias en Guatemala, posteriores al terremoto de 1976, para que la Duralit, filial de Eternit, venda tejados de amianto cemento.

O firmando en 1991 un acuerdo entre el Alto Comisionado para los Refugiados y el grupo multinacional belga ETEX. Los primeros clientes fueron: ¡Croacia, Guatemala y Ruanda Burundi!»

Bien decía Von Clausevitz, que la guerra es la continuación de la diplomacia por otros medios.

 

La búsqueda ansiosa, desesperada de la competitividad y del lucro en el período más corto posible, no importando si por el camino se dejan de lado los derechos humanos y el medio ambiente, lleva a estos salvajismos.

Se trata de ganar más, y más, y más y… ¡Hasta cuándo, Dios mío! (recuerden que soy ateo).

 

3.-Denominador Común.

Por un lado decisiones en cuanto a la aftosa o el mal de la vaca loca que se sustentan en un sistema productivo que busca desesperadamente el lucro.

Por otro, empresarios del amianto y del cáncer que, dicho sea de paso, lograron ocultar hasta 1962 lo que ya los obreros estadounidenses sabían en 1932, (fecha en la que iniciaron juicio por ello), esto es: que el amianto es cancerígeno.

Verdadera criminalidad industrial y financiera, que origina que el derecho humano a la salud quede en manos de la OMC, maquillándolo bajo la apariencia de aplicación de normas técnicas, arbitrajes, etc., para disimular lo que está en el fondo de la cuestión: la nunca bien ponderada libertad de comercio, cuyas consecuencias la pagan con su vida, millones de hombres y mujeres en el mundo.

Con el agravante de que en este mundo globalizado, todo transcurre entre el anonimato, ocultación, cuando no misterio, sociedades anónimas, secreto bancario y tributario, paraísos fiscales, etc.

Pues bien, «Don dinero y don lucro» mandan en el mundo de la producción, el comercio y las finanzas. Invaden todo, desde el trabajo, el medio ambiente, la salud, las jubilaciones, etc.

¿O es que acaso las AFAPS y las aseguradoras son ajenas a este fenómeno del lucro con los derechos humanos? ¿No se armó un discurso contra la seguridad social pública, del cual fue líder indiscutido el actual Presidente de la República, basado en que el sistema era caro, y ahora nos encontramos con que el privado e individualista de las AFAPS y aseguradoras resultó tres veces más caro?

Y que no se nos diga que no había experiencia al respecto. Sólo había que atravesar el gran río y la gran cordillera. Por el contrario, el propio doctor Batlle propició la venida del ideólogo chileno Jose Piñera, ministro de ¡Augusto Pinochet!

La epidemia privatista e individualista, comparable a la epizootia de la aftosa. Ambos «virus»se extienden rápidamente.

¿Denominador común? ¡Ah. don dinero y lucro desmedido, sea con las vacas, las privatizaciones, la flexibilidad y desregulación laboral, la seguridad social, las condiciones de trabajo y el medio ambiente, el amianto, AFAPS y Aseguradoras, etc.

El deterioro de la cobertura de seguridad social en Uruguay, la región y el mundo son incontestables. No voy a proporcionar cifras de nuestro país que ya hemos dado a conocer. Sólo menciono números universales: ¡más de la mitad de la población mundial, esto es, ¡más de tres mil millones de personas están excluidos de cualquier protección social!

Por eso lo del título. Esta epidemia individualista privatista, al igual que la epizootia, no respeta fronteras. Desplazamiento fluido, sólo comparable con el movimiento de capitales, nos dice Ramonet.

Inmoral. Asqueante. Era a esto que queríamos referirnos.

* Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS

 

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