Derecha cambalache

La agresividad constante y permanente de las interpelaciones que no dieron tregua ni un solo día durante el gobierno anterior como arma de oposición, hoy son cambiadas y llevadas adelante por la gran prensa explotando contradicciones mediante denuncias sistemáticas (una tras otra) que inducen y apuntan al desgaste, descreimiento y apatía de la sociedad.

El mensaje es, «todo es igual», «nada es mejor».

Esta grita el aumento de la violencia diaria, será y más si la irresponsabilidad de quienes no tienen experiencia liberan más presos adjudicando en ese acto de improvisación.

Resalta que la miseria aumentó aunque la pobreza bajó, mediante pegatinas en cada quiosco que reproduce los titulares del diario El País según datos de un Techo para mi País.

La ciudad siempre está sucia por culpa de algún paro y nunca porque el consumo aumentó. Los conflictos sindicales son por abuso de las partes en pugna y nunca por el reparto de la torta, esa que ellos siempre amasaron y promocionaron. La educación está en malas manos, mal dirigida y sin rumbo, olvidando que se tuvo que abrir escuelas sábados y domingos pues el país que apoyaban hacía que muchos niños comieran solo de lunes a viernes. Agitan un coctel a su gusto, cuyos ingredientes que calman el ansia de su paladar son inestabilidad política al sistema, combinando incompatibilidad entre las personas y el primero.

Matar la realidad es su objetivo pues la irracionalidad de sus métodos aumenta la inseguridad que dicen sentir preocupación por ella pues la violencia manifestada a diario por sus medios solo provoca sentido de atrincheramiento y linchamiento.

Disociar presente y pasado, efectos y causas es su único fin mediante el desgaste constante, maquillando toda la información de un color gris como el país que sueñan para las mayorías y no para ellos.

De haber conocido Discépolo a estos camaleones haría más rico y profundo su «cambalache», cambiando «el mundo fue y será…» por «solo puede ser». Análisis y proyecciones fundamentalistas, paralizantes sin futuro para agendas que corren detrás de incendios montados que rascan y rascan pero no donde pica, según Galeano, solo sirven para reproducir el circo montado con obras archiconocidas.

Debemos aterrizar una agenda que concrete mediante consensos salidas y metas con inteligencia colectiva entre la izquierda social, la izquierda política, las fuerzas del cambio y el abajo que se mueve. En esta instancia presupuestal que decretará la inversión concreta para la construcción de viviendas para los trabajadores durante los próximos años, sepamos quien está de un lado, quien del otro y donde los camaleones. Las empresas depredadoras de los recursos del BHU ayer; hoy seducen con propuestas edulcorantes que solo buscan esconder y que no salga a la luz pública la duplicación constante y reiterativa de sus ganancias sobre el valor del metro cuadrado de construcción. Las necesidades del pueblo no deberían ser objeto de negocio y especulación alguna.

Hipocresía y lucro es el poder real que hay que revertir, pues están intactos y fueron los que crearon el Uruguay de 1.000.000 de pobres.

Siempre han cobrado y se ha dado el cambio.

Dice el refrán: «Al freír será el reír».

Historia que refiere a un calderero con fama de jodedor y donde otro igual se propuso engañarlo yendo a su comercio pidiéndole un sartén. El calderero le dio uno que estaba roto, éste no lo notó y aún así, le dio en pago una moneda falsa; viendo que el comprador se estaba riendo el calderero le dijo:

«Al freír será un reír.

Al cual le contesté el contrario,

Al contar será el llorar».

Compañeros no nos permitamos ingenuidades, la derecha siempre será una clase empresarial con sus intereses cual colmillo de lobo que por más que se los lime este nunca perderá su instinto.

Esos mismos que frenaron nuestra demanda legítima organizada, permitiéndoles ese hecho colocar un sobreprecio a la vivienda nunca alcanzado en el país, que pone en jaque al Presupuesto de estos próximos 5 años.

El economicismo de mercado buscará retardar, sustituir y enfrentar lo político-social.

No debemos dejar madrugarnos, debemos juntarnos y construir un paragua presupuestal en el cual los más infelices sean los privilegiados y no empresa alguna.

La distribución de la riqueza no pasa por cuanto más tengamos en la mano, sino en qué manos está, para quién y con qué fin.

La especulación no es más metros cuadrados y más mano de obra y la inversión debe asegurar y hacer cumplir esa necesidad.

La tarea de ordenar y encausar esta dicotomía, que comprende realidades distintas, es el proceso de construcción histórica de la búsqueda de la justicia social que debe buscar insistentemente eliminar la pobreza sin aumentar la desigualdad.

Investigación, inversión, educación, comunicación y compromiso deben ser las herramientas. Mientras no las encontremos seremos voces errantes, partes incompletas intentando complementar totalidades que terminan haciéndose ajenas a nuestros intereses.

No existe concepción nuestra de la cual no se haya abusado, ni debilidad que no haya sido castigada y usada por la derecha.

Andémonos, desandándonos, pues, solo se hace camino al andar. Las huellas nos lo recuerdan el rumbo por la vivienda popular que no se debe dejar engañar.

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