¿Otro paso atrás en materia de seguros?

Historia de un proceso privatizador

El 26 de abril de 1911 –se cumplieron 90 años– el presidente Batlle y Ordóñez le decía al Parlamento: «No puede mirarse con indiferencia la extracción anual de fuertes cantidades de dinero por un concepto como el de seguro. Hay que defender nuestra riqueza…»

83 años después, octubre/93 se daba exactamente la situación inversa: el gobierno uruguayo abría el mercado de seguros a las empresas privadas, lo que es decir extranjeras, ya que no es dable pensar en emprendimientos nacionales, en un negocio como el de los seguros salvo que se trate del Banco del Estado.

Libre nuestro mercado para las empresas de seguros, apenas transcurrieron 23 meses, setiembre/95, y las aseguradoras junto con las AFAPs, ingresaban al terreno de la seguridad social, esto es, a los derechos humanos.

Hoy día, un gobierno presidido por otro Batlle llamado Jorge, que en materia de concepciones económicas y sociales dista mucho de lo que pensaba Don Pepe, lo cual no significa que estemos de acuerdo con todo lo que éste último dijo e hizo, le está proponiendo al país que también las aseguradoras privadas puedan hacerse cargo de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Esto es: ya están haciendo negocio con las jubilaciones y pensiones junto a las AFAPs, y ahora, de prosperar la idea del gobierno, el mismo se agrandaría con las diferencias entre primas que se cobran y rentas que se pagan por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Por último, como para desviar la atención sobre el tema de fondo, se habla del pasaje de los Seguros de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales al Banco de Previsión Social.

Creo que debemos recordar otra vez al teru teru, que grita en un lado y pone el huevo en otro.

No es el punto sustancial, por ahora al menos, discutir si la cartera de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales deban permanecer en el BSE o en el BPS.

La sustancia de la discusión

Otra es la cuestión que obliga a responder a la pregunta: ¿cuál es la naturaleza del seguro, social o mercantilista?

Soy de los que cree que el actual seguro tiene fuertes componentes lucrativos al posibilitarle al BSE que obtenga lucro hasta un 10% de las primas totales recibidas.

El excedente, y sólo el excedente de ese 10% va al Fondo de Fomento de la Rehabilitación de Trabajadores Discapacitados por Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales. Esto en algo, un poco no más, relativiza la cuestión.

Ello permite entre otras cosas, que el eventual beneficio que se obtenga, pueda ser destinado a la financiación de otros tipos de seguros que también administra el BSE, cosa que no debería suceder en un auténtico seguro con criterios de seguridad social, por el cual el beneficio debería ser destinado a la cobertura del asegurado, en cumplimiento del ineludible compromiso de proveer sin ningún retaceo las prestaciones, sean sanitarias o monetarias. (1)

A la vez, cabría preguntarse si los criterios que se utilizan en la política de seguro, que al decir del Dr. Pla Rodríguez son bastante imprecisos, cuando no polémicos y difíciles de controlar, no bastaría de por sí para impedir un control efectivo y práctico del cumplimiento de la norma.

Por ejemplo, ¿al fijar las primas, en lo que influye indudablemente ese componente lucrativo, no origina la desproporción existente entre lo que se recauda por primas, y lo que paga por rentas, que como es sabido son absolutamente exiguas?

La entrada de empresas privadas

Darle entrada a las compañías comerciales en la cobertura del seguro organizadas de acuerdo al seguro mercantil, podría significar entre otras cosas, que se acentuara notable y sustancialmente la finalidad lucrativa del seguro.

A la vez podría llevar a que no se diera cobertura a los trabajadores cuyos empleadores no hayan suscrito las pólizas o no estuvieren al día con sus pagos. Hecho que hoy no puede suceder de acuerdo al art. 8 de la Ley 16.074.

O que origine repercusiones negativas en los servicios, producto de gastos de propaganda, posibilidad de primas elevadas debido a comisiones a pagar a los corredores, todo ello para la captación de nuevos clientes.

De igual forma el estímulo de contratación de seguros superiores a los necesarios, lo que eleva las primas.

¿No tenemos acaso hoy el triste ejemplo de las AFAPs al cual remitirnos?

Todo lo anterior redundaría negativamente en la atención a los trabajadores. En tal sentido no debe olvidarse que el BSE a través de su sanatorio especializado, es reconocido por la calidad de sus servicios.

A lo que debe agregarse políticas preventivas que de alguna forma se realizan.

¿Lo seguirán haciendo las aseguradoras privadas?

Recordemos que la forma de actuación de las aseguradoras no escapa a los criterios llamados de economía de escala, lo que origina que se meta en una gran bolsa las primas y riesgos, haciéndose cálculos, abaratando costos, lo que origina ganancias más que interesantes, las que en vez de ir al fondo común para ser redistribuidas entre todos los asegurados mejorando de tal forma las rentas, se la quedarán las aseguradoras privadas.

Es decir, terminaría primando sustancialmente el afán de ganancia empresarial en desmedro de la calidad asistencial.

Recordemos por si acaso, que la cobertura de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales es una responsabilidad del Estado, de acuerdo a normas constitucionales y convenios suscritos por Uruguay, lo que deriva de la naturaleza de derecho humano de la seguridad social, lo que requiere para hacerla efectiva, la participación activa del Estado.

Es de esto de lo que hay que hablar, esto es, si queremos que este tipo de seguros se maneje como seguridad social o como seguro mercantilista. Lo demás es cháchara, desvío de atención, por ahora.

Ya tendremos tiempo, si es que logramos cambiar la filosofía del seguro, pensar si BSE o BPS.

Lo contrario nos llevaría a actuar como el tero.

 

(1)No estamos diciendo que es lo que hace el BSE. Lo ignoramos. Como tampoco se nos escapa el hecho de que puedan existir determinadas ramas de actividad deficitarias como la rural y la construcción, y que puedan ser cubiertas por el BSE acudiendo a ese beneficio.

* Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS.   

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje