Gernika Ko arbolá

Gernika es una pequeña población en el corazón de Euskadi, cuya única importancia es la de tener un roble emblemático para los vascos en cuyo torno se reunían hace miles de años sus jefes tribales para legislarse y regir sus leyes y costumbres cuando eran libres e independientes. Con esos principios afincados en sus valles y picos pirenaicos desde el fondo de la historia, surge la raza vasca con características muy marcadas de lealtad, dignidad, igualdad, sin ambiciones imperiales, respetuosos de su libertad y de la ajena, y amantes de su soberanía que supieron defender hasta que por la razón de las bestias, la fuerza, fueron avasallados, jamás sometidos, por los que cientos de años después fueron los imperios español y francés y cuyos descendientes, hoy los tratan de tremendistas y terroristas.

Un 26.4.37, hace 64 años, a la hora de la feria en la que Gernika multiplicaba su población, pues desde sus caseríos montañosos bajaban mujeres, viejos y niños (los hombres estaban en el frente de batalla) a pertrecharse, la legión Cóndor alemana por orden de los españoles (los teutones mal podían saber la importancia sólo afectiva que para los vascos podía tener Gernika) barrieron con cientos de toneladas de bombas incendiarias la desguarnecida población. Eso sí fue un crimen terrorista. La prensa grande jamás publica ni una triste foto de la ciudad devastada y sembrada de cadáveres ni de su cementerio, donde yacen los sagrados huesos de los miles de víctimas que fueron asesinadas alevosa y cobardemente por amar una patria que querían libre y soberana. Hoy se le endilga a los vascos ser asesinos y terroristas.

¿Son acaso comparables los peores crímenes etarras con un genocidio como el de Gernika o por citar algo más reciente, el terrorismo de Estado amparando a los GAL, grupos paramilitares de asesinos profesionales organizados, armados, pagos y entrenados por el gobierno español de turno para asesinar jóvenes vascos que sólo aspiran a ver una Ikurriña libre e independiente? ¿Puede parangonarse una cobardía más alevosa de exterminar una población inerme, donde nadie podía defenderse, criaturas, mujeres y viejos, con hechos puntuales como los que hoy se atribuyen a Euskadi?

Los vascos en su tierra son escasos tres millones contra dos poderosas naciones como España y Francia. Es obvio que no pueden plantear una guerra convencional y sólo les queda contraponer una acción guerrillera. Por supuesto que la guerrilla no es lo más limpio y caballeresco. Pero ¿es acaso limpio y caballeresco el terrorismo de Estado abusando de todos los medios, materiales, bélicos, publicitarios, etc., para someter a un pueblo culto que reclama sólo justicia, libertad y soberanía? El gran Picasso inmortalizó en su famoso cuadro el genocidio, cuadro que jamás ningún gobierno español permitió exponer en Euskadi para quien el maestro lo dedicó. Mayor demostración de culpa, imposible.

Gernika ha representado y representa no sólo la lucha libertaria vasca sino la de todos los pueblos avasallados por los imperios. Gernika es un símbolo universal de dolorosa dignidad de los pueblos débiles avasallados por los grandes poderes imperiales, económicos y políticos hoy disfrazados de pátinas democráticas globalizadoras que aplastan y someten a los pueblos más debiles. Gernika fue destrozada pero no muerta. Su espíritu vasco la reconstruyó y la puso de pie con su roble que por rara casualidad fue el único que los terroristas de la «banda armada» hispánica no pudieron destruir. Dios quiso que se mantuviera vivo dando brotes libertarios para seguir enfrentando el terrorismo de Estado y su despotismo como emblema de una futura nación vasca libre, justa, independiente y soberana. ¡Gora Euskadi askatasuna! (¡Viva Euskadi independiente!)

* Convencional del Partido Nacional     

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