El espíritu de Noachas sigue rondando en el Banco Hipotecario

La caída de Noachas en el Banco Hipotecario significó una consecuencia natural de lo que debe acontecer en la administración pública cuando se instala la corrupción, se pierde la ética y se invierte el papel que debe desempeñar un director de un organismo público ¿poner el banco a su disposición o ponerse a disposición del banco?

Lo hemos dicho y lo seguiremos sosteniendo: el Banco Hipotecario y las viviendas que éste posee no son patrimonio ni de una familia, ni de una congregación política, ni de los directores del banco; este organismo y sus bienes pertenecen al conjunto de la sociedad uruguaya.

No solamente es una práctica corrupta adjudicar viviendas a los familiares, sino que también lo es hacer clientelismo con la adjudicación.

Quienes tienen derecho a ser adjudicatarios de viviendas tienen que tener todas las garantías de que haya un reglamento objetivo que impida los favoritismos y que no tengan que deambular solicitando un favor político. Ello es indigno y caracteriza claramente a aquellos que explotan esta situación. Esto le hemos planteado al Directorio del Banco Hipotecario, al anterior y al actual.

Inmediatamente a que cayera Noachas formulamos un pedido de informes al Directorio donde pedíamos se nos informase sobre las viviendas adjudicadas durante el período electoral, e insistíamos en que las sucursales respectivas del BHU, a través de objetivos reglamentarios, deben ser las que se ocupen de ello.

No habiendo llegado todavía la respuesta al pedido de informes formulado, y con motivo de la convocatoria al Parlamento del Directorio, ahora presidido por Ariel Lausarot, replanteamos el tema. Las primeras respuestas fueron francamente esperanzadoras: el director Moreira Graña expresa que el BHU ha perdido credibilidad (reconocimiento tal que supone cambios en el accionar) y su presidente, Ariel Lausarot, expresa que se hará un llamado para la adjudicación de unas 400 viviendas, adjudicación que se realizará en las respectivas sucursales y no por parte de los directores, lo cual significaría la intermediación de agentes políticos.

Valoramos estas expresiones. No obstante ello debemos expresar nuestra desazón en que al momento de pedirles a los directores del BHU que no guarden una bolsa con viviendas para la adjudicación directa por parte de los directores, se defiende el mecanismo.

De lo que se trata no es de hacer menos clientelismo con las viviendas, se trata lisa y llanamente de no hacer clientelismo. Esta es una medida que se debe tomar ya y sin dilación alguna. Cortar de plano con el clientelismo es un deber ético, y es de las medidas que no representan un solo peso al organismo.

Lo del título: «el espíritu de Noachas sigue rondando en el Banco Hipotecario.»

* Maestro y diputado por el EP-FA   

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