Resolución 1929
Se aprobó el 9 de junio la Resolución 1929 en el Consejo de Seguridad de la ONU. Muy en contra de las expectativas de la comunidad internacional esa resolución no fue aprobada para condenar el ataque a la «Flotilla de la Libertad», ocurrido días antes, ni para castigar a sus autores, puesto que el gobierno de Estados Unidos, que está comprometido con proteger al régimen sionista, impidió actuar al Consejo de Seguridad, apoyando ese crimen.
La resolución 1929 tampoco fue una respuesta al acta final de la Conferencia de Revisión del Tratado de la No Proliferación Atómica (NPT por sus siglas en inglés) aprobada 15 días antes y en la que 189 países del mundo exigían al régimen sionista someterse a dicho Tratado. La comunidad internacional tampoco había visto anteriormente aprobar por parte del Consejo de Seguridad resolución alguna sobre cómo fue equipado el régimen sionista con armamento nuclear y que ese Consejo nunca ha querido indagar quiénes le facilitaron armas atómicas ya que algunos miembros permanentes del Consejo de Seguridad son los principales acusados a este respecto.
Muy a pesar de las expectativas de la comunidad internacional el tema de la Resolución 1929 era sobre las actividades nucleares pacíficas de Irán basado en infundadas y ficticias acusaciones jamás probadas y que además fue declarado explícitamente el día antes de la aprobación de la misma el carácter pacífico de dichas actividades, por vigésima segunda vez, en el informe emitido por el secretario general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). La Resolución 1929 fue aprobada mientras un mes antes la opinión pública mundial fue testigo de la Declaración Trilateral de Teherán alcanzada entre Brasil, Turquía e Irán, en la que se apostaba claramente por la cooperación nuclear pacífica y evitar enfrentamientos con los derechos básicos de los pueblos.
Estados Unidos y sus aliados tan sólo un mes después del acuerdo alcanzado en Teherán, que tuvo el apoyo masivo de la comunidad internacional plasmado en la Declaración de los 120 países no alineados, lo rechazaron. La aprobación de la Resolución 1929 pocos días después de la Declaración de Teherán y tras el ataque del régimen sionista a la «Flotilla de la Libertad» demostró al mundo entero el acierto de la República Islámica de Irán cuando plantea que el Consejo de Seguridad no podrá ser una instancia adecuada para preservar la seguridad y los derechos de los pueblos y que ese Consejo no aprobará ninguna resolución condenatoria contra los crímenes del régimen sionista hasta cuando el gobierno estadounidense se comprometa oficialmente a mantener la seguridad de ese régimen y a apoyar sus crímenes.
La Resolución 1929 demostró cuán desprestigiado y desconfiado se encuentra el gobierno estadounidense hoy en el mundo y que el lema del cambio tampoco pudo recuperar el prestigio perdido de ese gobierno. La Resolución 1929 demostró que Estados Unidos, como principal culpable de la producción, pruebas, uso y proliferación de armas nucleares, es en sí la mayor amenaza para la comunidad mundial. La Resolución 1929 demostró, además, que algunos gobiernos monopolistas desean privar a otros pueblos de alcanzar la tecnología nuclear pacífica y poseer la capacidad de producir combustible nuclear.
La intervención del Consejo de Seguridad en el tema de la actividad nuclear pacífica iraní constituye una medida ilegal, ilegítima y en total contraste con las disposiciones del capítulo 9 de la Carta de Naciones Unidas y con la reglamentación y las normas vigentes de la AIEA, por lo que carece de cualquier fundamento jurídico y no podrá menoscabar la voluntad del gobierno y pueblo de la República Islámica de Irán en la defensa de sus logros científicos y tecnológicos ni mucho menos su inalienable derecho de usar la energía nuclear pacífica. El fracaso de Estados Unidos en conseguir el voto favorable de todos los miembros del Consejo de Seguridad y la falta de apoyo de la comunidad mundial a la voluntad de algunas potencias monopolistas demostrada en la declaración de los países no alineados en representación de los dos tercios de los países del mundo, confirman el comienzo de una nueva era en las relaciones internacionales de recuperar los derechos básicos de los pueblos, basados en la justicia y el respeto.
Lo que ocurrió el 9 de junio en Nueva York no fue una victoria sino una derrota para el gobierno de Estados Unidos. La República Islámica de Irán considera «la energía nuclear pacifica para todos y el armamento nuclear para nadie» como una oportunidad para la cooperación y solidaridad de todos los países independientes y un elemento para la defensa de los derechos de todos los pueblos.
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