La tercera vida del FMI
Mientras el Frente Amplio discute rumbos, objetivos y definiciones, prominentes figuras de la derecha opinan «Sobre la izquierda de nuestro tiempo» (Carlos Maggi, «El País» del 18 de julio). El fantasma de los retrógrados está vivo y el articulista lanza dardos contra el «Marx de la muerte y el mandamás». Este crítico del precandidato, luego candidato, y finalmente presidente José Mujica lo «elogia», aunque intenta meter baza en nuestras filas: «Mujica desconcertó al Uruguay. No habla como un empedernido, habla como un cristiano del siglo primero. Oigo a Mujica y pienso que el viejo Batlle se sentiría complacido.» Leer a ciertos intelectuales al servicio del gran capital, debería servirles a los compañeros para diferenciar las críticas hechas para transitar por el camino antiimperialista, antioligárquico y contra el gran capital, de aquellas realizadas por sus enemigos.
Para analizar un tema vigente, frente al cual la izquierda debe situarse con firmeza, el rol del FMI, Arnaud Zacharie secretario general del Centro de Cooperación para el Desarrollo (Bélgica) escribe «La increíble resurrección del FMI.» Denuncia que este quiere cambiar su imagen, se propone reformar su funcionamiento tanto como su política…mientras continúa imponiendo sus planes de austeridad y de hambre a los países en dificultades. La Cumbre del G-20 (2009) refuerza su poder, con lo que triplicará su capacidad de préstamos. Para el autor, inicia su «tercera vida».
Su «primera vida» comienza en los Acuerdos de Bretton Woods (1944) cuando EEUU y el Reino Unido disputaban entre sí y planeaban el futuro no bien terminase la Segunda Guerra. Crean un haz de organismos económico-financieros supranacionales, instrumentados básicamente por EEUU, con la misión de construir la nueva fase del sistema capitalista en torno de este país. Al final de la guerra EEUU había concentrado el oro, las divisas, los capitales y la capacidad de producción del sistema, pero carecía de compradores porque los pueblos habían perdido capacidad adquisitiva. Sin embargo, basado en la experiencia nacional del New Deal de F.D. Roosevelt (1932) planifica entonces a escala mundial.
La tríada clave la componen el FMI, el Banco Mundial y el GATT (hoy OMC), complementados con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estos actúan como un tribunal examinador que impone a las víctimas condiciones lesivas: fiscalización de las finanzas internas, inspecciones en cualquier lugar del territorio nacional, suspensión unilateral de créditos, etc. Sus» recetas» las sufre Uruguay, entre otros, bajo la égida de blancos y colorados.
El FMI entra en crisis cuando EEUU pone fin a la convertibilidad del dólar en oro (1971). Deberá esperar para renacer en su «segunda vida», con la crisis de la deuda externa en el Tercer Mundo. Por los 80 es gendarme del Consenso de Washington, dirigido a América Latina, con la aplicación del neoliberalismo. Pero las crisis financieras de Asia y América Latina, y el agravamiento de la pobreza, le hacen perder credibilidad. En la década actual, se muestra complaciente con el golpista Carmona (Venezuela, 2002) en los dos días de su «presidencia» y disgustado con la política regional liderada por Argentina y Brasil de reembolsar anticipadamente el monto de sus deudas para liberarse de sus imposiciones.
La crisis de 2008 inaugura su «tercera vida». Dice Zacharie que impone un promedio de 17 condiciones por programa aprobado: «Los ajustes estructurales no desaparecen». En enero de 2010, convocado por el gobierno griego, el delegado del organismo explicó que se debía desmantelar al Estado de Bienestar.
El gran capital trasnacional, eso sí, busca mejorarle la imagen con asesores prestigiosos. «Actualmente la celebridad y los contactos adquiridos a lo largo de una carrera política se canjean sobre todo una vez que esa carrera ha terminado. Los puestos de gerente en el sector privado, o de asesor de bancos reemplazan ventajosamente un mandato popular que acaba de concluir», asegura Sergio Halimi («El gobierno de los bancos»).
La izquierda uruguaya debe refrescar los juicios de Arturo Dubra, Vivian Trías, Rodney Arismendi y Raúl Sendic, entre otros.
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