El Sodre que queremos
Nos pareció excelente idea, instalar en el Estudio Auditorio del SODRE Adela Reta una pantalla gigante para ver el partido con Holanda, promoviendo fundamentalmente la asistencia de jóvenes. No interesan detalles, pero lo sucedido invita a reflexiones varias.
En primer lugar, celebrar que se tenga una visión del SODRE como prestador de servicios para un acontecimiento deportivo, venciendo ciertas resistencias elitistas, que lamentablemente existen en nuestra sociedad. En segundo término, recordar ejemplos cotidianos por demás elocuentes, que avalan lo expresado.
Ruben Yañez le cuenta al Ruso Rosencof, que Alberto Candeau, un grande, estaba interpretando el monólogo de Galileo Galilei de Bertold Brecht, obra en la que se reflexiona sobre el papel de la ciencia al servicio de la humanidad y no de los mercaderes, cuando caminando, imprevistamente se dirigió hacia él, que estaba a un costado con los utileros, y le preguntó ¿cómo van? Le contesté 2 a 1. Estaba escuchando el partido de Peñarol. Sus queridos «manyas» lo tenían preocupado, al mismo nivel que Bertold Brecht y Galileo.
Eduardo Galeano, otro grande, ha reiterado en estos días, que mientras dure el mundial, permanecerá colgado un cartel en su casa que dice «cerrado por fútbol»
A nadie debería sorprender estas pequeñas grandes historias Agregamos otra, ya no tan pequeña: la existencia de países que aplicando lo establecido en la Carta Olímpica, convocaron las Olimpiadas del Arte en forma paralela a los XVII Juegos Olímpicos de Invierno, y en ese marco realizaron más de 500 manifestaciones culturales.
Pues bien. Cultura, deporte incluido, de eso se trata. Si bien este último no está quizás visualizado tan intensamente y con tanta claridad como otras expresiones, no por ello deja de ser una expresión cultural de la humanidad, estrechamente relacionado con otros ámbitos o aristas de la vida en sociedad, esto es, de sus valores, códigos, reglas, costumbres, es decir, con la CULTURA.
En noviembre de 2009 se reinauguró el Estudio Auditorio. ¡Habían pasado 38 años del incendio! Pensé en la responsabilidad que asumían quienes dirigían la institución, ya que esa excepcional sala tenía que formar parte de un proyecto que considere esencialmente que el SODRE no puede ser sólo un escenario, sino que debe convertirse en laboratorio de cultura, promoviendo y profundizando la identidad cultural uruguaya, la inserción ciudadana, pensando fundamentalmente, no exclusivamente, en nuestros jóvenes, aspecto en el cual, Uruguay tiene un enorme déficit.
Considerando lo anterior, entre otras muchos puntos, en estos días, ha comenzado un proceso de Fortalecimiento Institucional del SODRE. En primer lugar, para ponernos a la altura de esa tremenda responsabilidad, que implica entre otras cosas, delinear objetivos estratégicos fundamentales, ya que ninguna reforma, de fondo o simplemente parcial, puede ignorar el imprescindible marco referencial de los mismos. Lo contrario significaría adoptar decisiones simplemente coyunturales. Nada deseable por supuesto. Y sin duda, una meta esencial es producir ciudadanía cultural, formación artística, educación musical en todas sus manifestaciones, deporte, etc, extendiéndolo a toda la sociedad, generando hechos positivos, no sólo musicales, sino esencialmente sociales.
En definitiva: una de las manifestaciones culturales más masificada, el fútbol, generó la idea de llevar niños y jóvenes al Auditorio a presenciar un evento deportivo.
Ese es el SODRE, con mira amplia, que queremos. Respecto del Fortalecimiento Institucional, hay mucho más aspectos sustanciales a considerar. Volveremos.
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