El "efecto Selección"

Los actos, los recibimientos, los homenajes, las entrevistas, no paran. Los integrantes de la Selección reciben el afecto de miles y miles de uruguayos a todos lados donde van. De niños, de adolescentes y de mayores. Van a todos lados y en todos lados se sacan fotos y firman hasta el último de los papelitos que les alcanzan. Lo hacen con una naturalidad y un disfrute como el que mostraron el día que llegaron. Y hablan con sencillez, autenticidad y mucho sentimiento. Y hablan de la experiencia de la Selección, de sus vidas, de lo que les pregunten. No «ponen el casete» ni le sacan la cola a la jeringa. Demuestran ­sin pretenderlo­ que todo lo vivido fue real y auténtico. No perfecto, pero sí de un gran mérito, deportivo y humano. Lo cual lo vuelve mucho más estimulante ya que si todo hubiese sido perfecto tal vez parecería inalcanzable para los demás. Lo bueno de esto es que como dijo el «Ruso» Pérez, este es un proceso por el que los futbolistas uruguayos vienen luchando desde hace años.

El es uno de ellos, que jugó una eliminatoria pasada muy similar a esta pero en la que se quedó afuera por penales. Y reconoció con nobleza el valor y el esfuerzo de los compañeros que hicieron aquel intento como también se reconoció a todos los que había jugado en las eliminatorias pero no estaban en el Mundial.

Es muy importante todo lo que han declarado públicamente. Y reitero, lo más importante es que no es de la boca para afuera. Estos muchachos son sinceros, directos, de una. Hasta para relativizar los halagos o reconocer los errores que pueden haber cometido. Y eso, en medios de comunicación donde campean los «ídolos» de Tinelli al cabo de toda la programación de los canales privados, es aire puro, salud, sentido común, amor a la vida.

Por eso no extrañó que algunos periodistas vaticinaran que Tabárez no seguiría en la Selección porque seguramente le lloverían ofertas por mucho dinero. Juzgan a los demás por sus preferencias personales. Parecería que no sabían que Tabárez fue maestro por muchísimos años, ganando por mes lo que ellos gastan en uno de sus trajes. Por supuesto que cuando tuvo la primera oportunidad dijo que no iba a escuchar ninguna oferta hasta haber agotado el tema de la AUF, que era el que le interesaba y donde lo fundamental para quedarse no pasaba por la plata sino por la seriedad del proyecto. Y así le dupliquen el sueldo va a ganar mucho menos que cualquiera de sus colegas del Mundial. Ganaba menos que los técnicos de los «grandes» aquí…

La Fundación Celeste, creada con los viáticos y primas por presencias donados por los futbolistas, es otro ejemplo de vida de estos muchachos. Demostrando que también los jóvenes, y los jóvenes futbolistas, y los jóvenes futbolistas exitosos, no están para gastarse el dinero en frivolidades o autos estrambóticos, sino para darle un buen destino para sus familias y ser solidarios, sin olvidar a su país, a los más necesitados y a los sectores sociales de donde provienen muchos de ellos.

Mujica no se equivocó cuando se acercó en la eliminatoria anterior a la Selección y luego a ésta. Con bajo perfil, brindando su apoyo, su afecto, acercando su reflexión sabia siempre: «Esto no es una guerra, vayan y jueguen, disfruten, sabemos que van a entregar el máximo». Y no se equivocó en darle al recibimiento el carácter humano, social y político, en el gran sentido, más que a festejar el éxito deportivo.

Porque «el efecto Selección» es un enorme estímulo para todos y cada uno de esta sociedad. Para creer en nosotros mismos, para apostar al esfuerzo, a la entrega, al trabajo en equipo y no a la «viveza criolla», al «hacé la tuya», al «arregláte como puedas» y al «no te metás.»

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