Por el camino correcto
Tal la expresión del ex presidente Tabaré Vázquez para indicar que el país marcha hacia la superación del subdesarrollo en que se hallaba empantanado.
Enhorabuena. Superada la crisis de 2002, Uruguay empezó a vivir un período de crecimiento sostenido, y al cabo de ocho años de aquel mal momento (verdadera situación límite), los indicadores macroeconómicos empezaron a marcar tiempos de bonanza, aunque aún no se han alcanzado los niveles de mediados de los noventa.
Pero lo que importa destacar es que a partir de la asunción del primer gobierno progresista, en marzo de 2005, la recuperación económica siguió su curso ascendente revelado por los indicadores macroeconómicos, al tiempo que también los microeconómicos exhibían un comportamiento saludable. El incremento del salario real, logrado fundamentalmente a partir de la reinstalación de los Consejos de Salarios, influyó notoriamente en la reactivación del mercado interno, un indicador indiscutible de la salud económica de una sociedad pero, sobre todo, un indicador de su salud social. Como lo dijo el doctor Vázquez en la Academia de Economía, quedó demostrado que es posible crecer y distribuir la riqueza con más equidad; contra el dogma asimilado por muchos de priorizar el crecimiento y relegar postergar o diferir- la redistribución de la riqueza, la realidad uruguaya indica que el país puede ufanarse de haber logrado ambas cosas (crecimiento y distribución) a la vez.
Nunca está de más reiterarlo: el crecimiento fue posible sin apegarnos a las recetas del fundamentalismo neoliberal, doctrina que desgraciadamente aún cuenta con fervorosos adeptos no obstante el estrepitoso fracaso de esas recetas en el mundo entero.
Sin abandonar el área de la economía, vale la pena resaltar otro hecho inédito y por demás auspicioso: la presencia del titular del MEF, Fernando Lorenzo, en la Agrupación Parlamentaria del Partido Nacional para explicar los lineamientos del Presupuesto quinquenal que el gobierno enviará al Parlamento a la brevedad; y la conformidad de los dirigentes blancos con las explicaciones dadas por el ministro. Es prácticamente imposible detectar precedentes en nuestra historia de un hecho de estas características, pues por regla general, la oposición siempre se encargó de arrojar piedras a los proyectos presupuestales del gobierno, con el único propósito de poner palos en la rueda y cosechar eventuales réditos político-electorales. Pues bien, las dos principales figuras del principal partido de la oposición los doctores Lacalle y Larrañaga- manifestaron su acuerdo con los lineamientos del presupuesto expuestos por Lorenzo. Tanto las medidas fiscales -como el abatimiento de dos puntos del IVA- como disposiciones de corte social -como la incorporación de las clases pasivas a la cobertura sanitaria por medio del Fonasa, la asignación de recursos a la Seguridad Social, etcétera- fueron bien vistas por la bancada nacionalista.
He aquí una muestra más del espíritu de concordia reinante en el sistema político, de la voluntad de acordar entre todos e impulsar las medidas tendientes a mejorar la calidad de vida de los uruguayos.
El Uruguay, pues, está recorriendo el camino correcto no sólo en lo que tiene que ver con la meta de convertirse en un país desarrollado, sino que también se halla bien encaminado en cuanto al siempre difícil y espinoso relacionamiento entre gobierno y oposición.
Compartí tu opinión con toda la comunidad