Un desafío para la sociedad toda
La noticia explotó como una bomba: 700 trabajadores del departamento de Florida han sido enviados al Seguro de Desempleo.
Cuando aún resuenan los ecos de la algarabía por el desempeño del seleccionado de fútbol nacional en el reciente Mundial de Sudáfrica, la situación de los obreros floridenses -de un frigorífico y de una curtiembre- emerge como para recordarnos que la realidad no pasa sólo por el fútbol.
Ya habíamos tenido un primer gran sacudón cuando un incendio en la cárcel de Rocha segó la vida de 12 compatriotas, obligándonos a recordar la precaria realidad carcelaria del país todo. Es de esperar que este segundo episodio indeseado después de la embriaguez futbolera no se convierta en un nuevo pretexto para que algunas figuras de la oposición se apliquen a bombardear al gobierno y los trabajosos acuerdos alcanzados.
Llama la atención que, en momentos en que el país sigue creciendo a impulsos de sus exportaciones y de la apertura de nuevos mercados para nuestras carnes y otras materias primas, sea nada menos que la industria frigorífica la que debe prescindir de una cifra considerable de sus operarios. Aparentemente, el origen de esta situación anómala hay que buscarlo en el incremento de las exportaciones de ganado en pie, ya que ello implica una drástica disminución de la faena; pero todo esto es asunto especialmente delicado y esencialmente técnico, y nadie puede razonablemente sostener que la solución está en tal o cual medida económica. Al menos, por ahora.
Ahora, el gran tema candente, lo que debe movernos a trabajar en conjunto, es el drama social que significa que 700 familias se hallan inmersas en una situación de precariedad, sin saber con certeza cuál ha de ser su futuro. Todo ello sin contar lo que representa para el comercio floridense una retracción marcada de su mercado interno. Y sin olvidar que la paralización de una industria del porte de la frigorífica implica una disminución en la percepción de tributos para las arcas del Estado.
El asunto, con toda la carga social que conlleva, debe ser abordado con la mayor prudencia, con inteligencia, con ganas de hallar soluciones o paliativos y con espíritu patriótico. Así parecen haberlo entendido los directamente involucrados en el problema, los vecinos de Florida, el intendente Enciso y el director de Trabajo, Luis Romero. Una multitudinaria marcha recorrió las calles de la ciudad que vio nacer la Patria, integrada por los trabajadores, dirigentes de la central sindical, el intendente departamental, vecinos de la ciudad y autoridades del MTSS, además de dirigentes políticos de primer orden, como el senador Eduardo Lorier.
El gobierno del presidente Mujica enfrenta, pues, su primer grave desafío. Nada menos que encontrar una solución a la situación personal de los trabajadores afectados por el envío al Seguro de paro. Pero más allá de ese aspecto puntual, será preciso rever la situación de la industria frigorífica en su conjunto y no solamente en el caso concreto de la empresa floridense. Para llevar a cabo esa tarea, deberá contar con el concurso de todo el sistema político y con el apoyo del sector empresarial.
El sacrificio debe ser de todos sin distinción alguna. Estamos acostumbrados a que el hilo siempre se corte por lo más delgado, esto es, a que los costos sean pagados por los asalariados y, en definitiva, por la sociedad toda.
En la medida que todos estemos dispuestos a afrontar el desafío, podremos tener esperanzas de resolver los conflictos con el menor daño para todos, pero sobre todo, sin profundizar aún más la penuria de los más débiles
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