Paraguay está en situación preocupante

Teniendo en cuenta las grandes expectativas generadas con la asunción de Lugo a la presidencia de Paraguay, lejos de concretarse los cambios deseados, parecen esfumarse; la actual situación marca una clara derechización del proceso en general.

Lugo, fuertemente presionado por la ultra derecha paraguaya y también por la propia fuerza que lo llevó al poder, en los últimos meses tomó medidas realmente preocupantes, como lo es el haber decretado el llamado período de excepción, lo cual no hace más que ser parte de un plan de represión impulsado por los grupos de poder del país. Lugo debía de elegir entre apoyarse en los movimientos sociales afines al cambio o coquetear con la derecha y sus representantes, como actualmente está haciendo.

Al dejarlo en la más absoluta soledad política, el Partido Liberal, que era la fuerza mayoritaria de la Alianza, donde el vicepresidente Federico Franco le dio la espalda y no es más que un quinta columna de su gobierno, sumado a la gran operación política de la burguesía nativa, que presionó fuertemente para que en el país no existiera un atisbo de cambio, donde lo obligaban a firmar el llamado «Compromiso Democrático» , en el cual se solicitaban, entre varios temas , dos centrales. El primero, la no integración al ALBA, y el otro, que no se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente. De esa forma maniataron al gobierno, quedando este sin ninguna posibilidad de tener iniciativas políticas que pudieran profundizar efectivamente cambios.

Todos los medios masivos de comunicación se encargaron de colocar en la agenda miedos a una posible guerrilla, que sin dudarlo, si no son una operación de los servicios de Inteligencia, actúan como si efectivamente lo fueran. La amenaza de solicitarle la renuncia al cargo terminó por demostrar la absoluta debilidad ideológica del gobierno de Lugo y su temor a enfrentar a los grupos de poder.

En noviembre habrá elecciones municipales, que será, sin dudas un termómetro político importante. El Partido Liberal, dividido entre luguistas y contrarios a Lugo, un Partido Colorado ( stronista), ambos tendrán en este mes sus internas para la elección de candidatos y también Patria Querida (centro derecha). Como si fuera poco la Unace, encabezada por el golpista Oviedo; la izquierda, muy fragmentada, está haciendo grandes esfuerzos para fortalecer al Frente Guasú, el cual es minoritario dentro del luguismo.

Por su parte el movimiento popular, sufriendo la decepción sobre «un cambio» que se observa como muy lejano y con grandes dificultades para estructurar una fuerza real, tiene un escenario complejo y preocupante.

Lo real es que con este tipo de política Lugo se aleja de los movimientos sociales, sobre la base de una concepción que considera que es posible con un buen diálogo político hacer que la derecha y su burguesía que la sostiene se humanice y entienda que hay que distribuir la riqueza.

Faltan dos años y unos meses para la próxima elección nacional y de no cambiar la política y la estrategia del actual gobierno será una gran decepción para los sectores populares y se abrirá el camino para que vuelva al gobierno el Partido Colorado.

Hoy ya hay en Paraguay asesores militares colombianos habilitados para la represión bajo la excusa de la lucha contra el narcotráfico y la «guerrilla», a partir del estado de excepción, cuestión denunciada por las organizaciones campesinas. Un Plan Colombia está rondando por el sur de nuestra América.

La suerte de Paraguay es un problema de todas y todos los que nos reclamamos de izquierda. Sólo el fortalecimiento de las organizaciones populares convocando a refundar el país con una Asamblea Constituyente podrá mover el tablero político.

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