La democracia en la puerta de su casa
Entre hoy y mañana asumirán los 19 intendentes en todo el país, quienes junto a las Juntas Departamentales y los alcaldes terminan de configurar la institucionalidad democrática del país, surgida de elecciones departamentales.
Los nuevos intendentes tienen por delante no sólo la obligación de gestionar bien los recursos departamentales, sino que a la vez serán referentes ineludibles de los ciudadanos, cuando se trata de llevar adelante políticas comunales en beneficio de la población.
El intendente en nuestro país es un referente fundamental de la política en la puerta de las casas de las vecinas y vecinos. Con su accionar se resuelven o no, los temas de la cotidianeidad de la gente como son los asuntos del transporte, de la iluminación, de las calles y caminos entre otros , pero también tienen que ver con la transformación del paisaje humano.
La jerarquización del papel de los jefes comunales ha sido fruto de cierta empatía que durante años se ha establecido entre esos gobernantes y la ciudadanía, que en la mayoría de los casos ha sido positiva, donde se ha sabido fortalecer la política casi como un encuentro epidérmico.
Para estos próximos cinco años la novedad ha sido la elección de los alcaldes, quienes llegan a ejercer sus funciones sin mucha claridad sobre cuáles deben ser sus responsabilidades, debido a que el sistema político no supo transmitir con claridad el mensaje del nuevo desafío.
Quienes creímos en la importancia de la creación de las alcaldías, tenemos ahora la responsabilidad de ayudar a que la población se apropie, en el mejor sentido de la palabra, de su derecho a exigir, a reclamar, pero también a comprometerse con las cuestiones de gobierno.
Seguramente habrá momentos de confusión no faltarán los debates sobre el papel de los alcaldes y los concejales , pero lo que importa es que esta nueva institucionalidad sea capaz de darle voz a las vecinos y vecinas.
Alcaldes que, por encima de sus posturas políticas, tendrán que trabajar en conjunto con los ediles de las Juntas Departamentales y con los intendentes.
Los propios ediles tendrán que reciclarse o renovarse, con el objetivo de que las Juntas Departamentales no pierdan su capacidad de ser el «parlamento departamental».
Celebremos, entonces, que el Uruguay comienza una nueva etapa de su democracia, tarea que no será sencilla pero que sin la menor duda será profundamente democratizadora, en la medida que los pueblos, en el mejor sentido artiguista, van a incidir en las cuestiones de gobierno.
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