Yo, no entender

Tengo que reconocer que hechos recientes me han hecho dudar de mis conocimientos aritméticos, grabados por mis excelentes maestras varelianas.

Hace pocos días el Dr. Lacalle le planteó al gobierno la cancelación inmediata de la deuda de unos 650 millones de dólares que tiene Ancap con el gobierno de Venezuela. Una deuda a muchos años de plazo y con un 2% ­sí, dos por ciento­ de interés. Y a esa inquietud se sumó enseguida, presuroso, el Dr. Larrañaga.

Según lo que he podido averiguar el crédito es eso, un crédito a muchos años con el 2% de interés. No tiene ninguna cláusula condicionante, desde ninguna política, a un eventual derecho de pernada, que pueda poner nerviosos a los estadistas uruguayos.

Uruguay tiene una deuda externa que, millón más, millón menos, asciende hoy a unos 20.000 millones de dólares. Y yo me animo a afirmar que 19.500 millones de esa masa de deuda generan un interés superior al 6%, en la mejor de las hipótesis. Y reiteramos, para no perdernos, que la deuda que el Dr. Lacalle quiere cancelar, de 650 millones, genera un interés de un 2%.

Pero por suerte Mujica superó su misericordia con la oposición y respaldó a Ancap y a Sendic, y dijo que esa deuda no ataca nuestra independencia y es casi un regalito.

Y para mí, entonces, lo del título: no entender.

Traslado la hipótesis a un núcleo familiar para hacerla más entendible. Una familia uruguaya tiene una deuda de 550.000 pesos; 450.000 son con esas instituciones de bien público, disfrazadas de cooperativas, que cobran unos módicos intereses de 15% o 20%.

Pero esa familia tiene también 100.000 de deuda y el acreedor es el tío Esmeraldo, soltero y viejo, que le cobra a la familia el 2% por ciento, y sin plazo alguno. La familia logra un acierto al 5 de Oro de $ 100.000 y me animo a asegurar que a ninguno ­ni al más chico, que es famoso por asar la manteca­ se le ocurriría cancelar la deuda con el tío Esmeraldo sino la que tienen con alguna de las que generan el 15% o el 20% de interés, salvo que sea la familia del Dr. Lacalle, que por principios que no atisbo solicitaría que cancele la del tío Esmeraldo.

Pero no seamos injustos. Hay que tener en cuenta que el Dr. Lacalle tenía toda una temática de principios que lo acosaba, e hizo peligrar la unidad de Unidad Nacional, la mayor expresión del viejo partido de Oribe. Se pasó seis meses discutiendo con el Dr. Gallinal a quién le correspondía el segundo suplente del segundo portero del local de Colonización en Conchillas, que el gobierno le había otorgado patrióticamente.

Y esos problemas son problemas que provocaron los desasosiegos perturbadores.

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