EDITORIAL

Gobierno en ofensiva

La discusión del Presupuesto Nacional contiene siempre debates y tensiones, tanto dentro de la fuerza de gobierno como en el conjunto del sistema político.

 

Es lógico que así ocurra, en tanto marca cuales serán los principales lineamientos programáticos, así como la distribución de los recursos del Estado con el fin de implementar y concretar las acciones de gobierno.

 

A la vez la sociedad uruguaya es consciente de la importancia del Presupuesto Nacional, por ello las organizaciones sociales y los sindicatos hacen oír su voz con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida.

 

Por su parte los partidos de oposición asumen determinadas actitudes, que muestran ­por lo general­ cuáles son sus propias propuestas programáticas y su filosofía de gobierno.

 

Todos, gobierno y oposición, tratan de conquistar a la ciudadanía con sus propuestas, lo que es absolutamente válido en una democracia representativa y plural como la nuestra.

 

En este escenario que empezaremos a vivir intensamente en los próximos días, los gobiernos necesitan, siempre, de un fuerte apoyo de su fuerza política y para ello requieren de consensos sólidos en sus filas, particularmente en el medio parlamentario.

 

En los últimos días, luego de un breve debate generado en la izquierda sobre el rumbo del gobierno por parte del PCU y de algunos intelectuales de izquierda estrechamente vinculados a la economía, el Poder Ejecutivo resolvió estrechar sus vínculos con el Frente Amplio y los sindicatos, mientras que el presidente José Mujica prefirió reunirse en Anchorena con los intendentes electos.

 

De esta forma el progresismo sale a la cancha a dar una batalla por el contenido del Presupuesto, pero con el talante necesario para saber recoger opiniones y sugerencias.

 

Un gran papel, en este sentido, lo está jugando el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, quien se está entrevistando con lo más graneado de la dirigencia frenteamplista. También en los próximos días tendría un encuentro con los redes frenteamplistas, que jugaron un gran papel en las últimas elecciones nacionales, volcando multitudes a la calle apoyando la fórmula Mujica-Astori.

 

Seguramente esta práctica democrática le hará mucho bien al gobierno y al Frente Amplio, pero también le hará bien a los sectores populares que tienen en la coalición de izquierda su mejor expresión.

 

Es de esperar que de todo este enriquecimiento colectivo salga fortalecida una visión de conjunto, única, que permita seguir avanzando por el camino de los cambios.

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