EDITORIAL

La receta de Mujica

La reciente intervención del presidente José Mujica, el pasado 19 de junio en homenaje a José Artigas, dibujó en el horizonte de la sociedad los tres principales pilares de su pensamiento político.

 

«Primero y por lejos, la libertad. Después, enseguida, casi a la vez, la paz, la paz que precisa para ser sustentable en el tiempo, desarrollo con equidad. Queridos compatriotas: digamos nunca más y también digamos lo mismo de otra manera. Digamos por siempre libertad. Por siempre paz. Por siempre compromiso con la equidad», dijo el primer mandatario.

 

Estamos ante una actualización del pensamiento de la revolución francesa, cuando sostuvo que las ideas básicas del cambio eran «igualdad, fraternidad y libertad». Lenin, por cierto, estuvo muy cerca de los franceses cuando enarboló las banderas de «pan, paz y libertad». Con la misma sintonía habló el general Líber Seregni, cuando ante el peligro de la guerra civil, previo al golpe de Estado, planteó «Paz para el cambio, cambios para la paz».

 

En esos tres pilares del razonamiento de Mujica hay un elemento nuevo, removedor para la izquierda, que es que agrega la idea del desarrollo para que se logre la equidad.

 

Da la impresión, por sus dichos anteriores, que Mujica reconoce que la equidad solo se logra desarrollando las fuerzas productivas ­desarrollo del capitalismo­, con el fin de acumular capital en el mismo acto que se va produciendo la derrama de los beneficios del crecimiento, en la perspectiva de la conquista de la justicia y de la equidad.

 

Si estas interpretaciones fueran correctas, si estamos escuchando con inteligencia el talante de Mujica, tenemos que el Presidente de la República no se saltea etapas, sino que tiene la valentía de proponernos a todos los uruguayos hasta dónde van sus planteos y su visión estratégica en la política de cambios.

 

En sus palabras existe el intento explícito de lanzar señales para construir zonas de unidad nacional, sabiendo que la equidad está más próxima a la izquierda que de las direcciones de los partidos tradicionales. Pero jerarquiza, cuando prioriza la libertad y la paz, el entendimiento y la negociación, por encima de la confrontación. Toda una novedad para un ex guerrillero.

 

Esta política le ha dado resultado en el ámbito del sistema político, habrá que ver si lo mismo ocurre a la hora de la definición del Presupuesto Nacional, que siempre es la radiografía de las intenciones de cualquier gobierno y de rendir exámenes ante los sectores populares.

 

De acuerdo al sondeo de la empresa Interconsult, Mujica tiene un nivel de aprobación del 74%, con una desaprobación del 4% y otro 15% que dice ni aprobar ni desaprobar la gestión de Mujica.

 

Los mayores niveles de aprobación se presentan entre los votantes del Frente Amplio, con un 90%. Un 60% de los votantes blancos y casi otro tanto de los votantes colorados también apoyan la gestión del nuevo gobierno.

 

Hasta ahora la receta de Mujica, le está dando un gran resultado.

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