Sodre: decisiones políticas trascendentes
No sólo la presencia de Julio Bocca o las actuaciones de otros prestigiosos artistas, son noticias en el Sodre. Dos decisiones políticas sustancialmente importantes, acaparan la atención en estos días. Por un lado, se decidió iniciar gestiones a efectos de encarar una profunda e integral reestructura de la Institución, que con 80 años de existencia y su actual estructura, difícilmente podría enfrentar los enormes desafíos que le esperan en el futuro. Agreguemos a ello un fenómeno por todos conocido: la burocratización del Estado. Bienvenida la resolución, porque bueno es recordar que el presente no es el único estado posible de las cosas.
Por otra parte, se conoció el documento «Marco de Referencia para Patrocinios», públicos o privados, con el objetivo de promover actividades que la Institución debe desarrollar. Por su trascendencia política, será el tema que desarrollaremos.
Analizando el mundo actual con mirada retrospectiva y perspectiva estratégica, se observa, a grandes rasgos, el derrumbe de visiones político-históricas acerca del papel del Estado en la sociedad moderna. Los que creían que el Estado todo lo solucionaba, entre los que me incluía, y que lamentablemente devino en burocratismo, o los neoliberales, entre los que nunca me incluí, para quienes el mercado todo lo resolvía. Si a ello agregamos la presente situación mundial-regional, en la cual la especulación de las grandes corporaciones financieras, pretenden descargar en el Estado responsabilidades que les son propias, debe valorarse mucho la decisión adoptada.
Es que la relación público-privado, en un país democrático gobernado por la izquierda, con recursos limitados, con fuertes corporativismos burocráticos, es tema muy sensible y de difícil manejo. Más o menos Estado, actividad privada sí o no, son discusiones en las que muchas veces la pasión y/o el fundamentalismo predominan, razón por la cual las soluciones no necesariamente son las mejores.
Es en ese entorno que el Sodre ha tomado la trascendente decisión política de que no se trata de más o menos estado, sino el necesario para poder establecer una razonable convivencia entre lo público y lo privado, si bien respetando los intereses de éste último, teniendo como premisa esencial los intereses generales de la sociedad y de la insustituible institucionalidad pública. Las autoridades han expresado: «Es opinión del consejo Directivo del Sodre, que la conjunción entre la Institución y los patrocinadores, a efectos de dar cumplimiento a los fines y objetivos que normativamente el Consejo Directivo está obligado a desarrollar, sigue siendo un objetivo trascendente para la concepción estratégica de sus actividades…».
Saludamos la resolución de que Estado y sector privado convivan promoviendo la cultura, el arte, con lo cual se propicia el progreso económico, social y cultural del país. Bueno es resaltar el predominio de las decisiones políticas rectoras del Sodre, que hacen a la estrategia general, y también cabe resaltar la expresión de pleno respeto a la imprescindible independencia técnica de quienes actúen, en representación de ambas partes. El resto del documento es más bien instrumental: reglas, mecanismos para la mayor armonía posible entre los actores, públicos o privados, acorde a la visión estratégica del Sodre.
En definitiva, queda claro la plena vigencia de la institucionalidad y de las grandes líneas rectoras estratégicas que se ha planteado el Sodre. Lo contrario no tendría sentido. Es más, generaría una grave responsabilidad del Consejo Directivo. Teniendo un futuro complejo por delante, ratificamos que el presente no es el único estado posible de las cosas. En nosotros está cambiarlo, porque recordemos que peor que el fracaso, es no haber intentado nada. Y cuanto más se demore en comenzar, más tarde se finalizará.
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