Inversiones y competitividad
La marcha de la economía es un elemento central para cualquier país y también un indicador medular para medir el desempeño de un gobierno. Los dos gobiernos del Frente Amplio han tenido importantes logros en varios rubros y uno de ellos es en el manejo exitoso de la economía. Cabe recordar que los anuncios de Apocalipsis ante una gestión de izquierda, fundamentados en su incapacidad para gobernar la economía, fue uno de los caballitos de batalla de la derecha.
El FA ha demostrado su capacidad de manejar exitosamente la economía, para sacar al país de la peor crisis de su historia e incluso para hacerlo pasar por las turbulentas aguas de una de las peores crisis financieras y económicas internacionales.
Con el gobierno del FA Uruguay ha tenido niveles históricos de inversión privada, ha incrementado decididamente la inversión pública, las empresas del Estado han mejorado sustancialmente su desempeño y todo ello se ha hecho con los niveles de desempleo más bajos de las últimas décadas, la inflación controlada, incremento del salario y de la protección social. Esto ha sido reconocido internacionalmente. En la recientemente realizada conferencia mundial de la OIT, Uruguay fue destacado como uno de los 5 mejores países del mundo en enfrentar la crisis financiera, logrando a la vez crecer y bajar el desempleo.
La inversión privada, un indicador que refleja la confianza de los empresarios, también lo demuestra. Según el informe conocido ayer, en mayo se aprobaron 96 proyectos de inversión por la Comisión de Aplicación de la Ley 16.906 (Comap), superando ampliamente el número en igual período del año 2009 que habían sido 21.
El monto de inversión asociado a los proyectos en mayo fue de U$S 111.872.741. El nuevo régimen de promoción de inversiones implementado por el primer gobierno del FA no es un cheque en blanco, las empresas que quieran acceder a los beneficios fiscales deben asumir compromisos como contrapartida.
Se toman en cuenta en la evaluación de los proyectos, la localización de la inversión (con un fuerte acento descentralizador), la incorporación de tecnología y utilización de tecnologías limpias, pero un elemento fundamental es la creación de empleo.
Las empresas que obtuvieron aprobación de sus proyectos en mayo se
comprometieron a generar 1.204 nuevos puestos de trabajo. En el acumulado de todos los proyectos de inversión aprobados en lo que va del año 2010 los empresarios se comprometieron a la creación de 3.407 nuevos empleos. La concreción de inversiones privadas que amplíen la capacidad productiva del país, generen empleo y salarios fue y es una constante preocupación del primer y del segundo gobierno de izquierda.
Los resultados son muy importantes y además, no sólo se mantienen en el tiempo, lo que ya sería un gran mérito en medio de la crisis internacional, sino además crecen. En los primeros cinco meses de este año fueron aprobados por Comap 321 proyectos, con una inversión asociada de U$S 312.963.493. En igual período de tiempo del año pasado fueron 165 emprendimientos, con U$S 276.214.677 de inversión. En el año 2008 fueron 36 los proyectos aprobados, con una inversión de 165 millones de dólares. Los números son incontrastables, hay un crecimiento sostenido tanto en número de proyectos como en montos de inversión comprometidos. La crisis internacional no ha terminado, los desafíos productivos estructurales del Uruguay, largamente postergados, están aún lejos de resolverse; pero nuestro país está muy bien parado.
Conviene tomar en cuenta esto cuando se juzga el accionar del gobierno y lo que la izquierda ha hecho con él.
Mucho más cuando desde tiendas empresariales una y otra vez, sobre todo del sector exportador, se machaca con la competitividad y el problema, objetivo, del valor del dólar. Ya se escuchan voces, las mismas de siempre, los mismos analistas, en los mismos medios de comunicación, los mismos partidos políticos, reclamando bajar costos, lo que para ellos siempre equivale a bajar salarios e impuestos.
Uruguay enfrentó la crisis económica internacional y la propia postración productiva con crecimiento y recuperación salarial, la inversión pública y el consumo interno fueron dos pilares claves.
Los voceros de la derecha omiten decir que la competividad no se compone sólo del costo del dólar, los salarios y los impuestos; también la integran la eficiencia productiva, el marco social y normativo, la capacidad de inversión y sobre todo un elemento que parece ser tabú: el nivel de renta empresarial, la ganancia que sacan y que pretenden sacar los empresarios. Elemento este último que es imprescindible integrar al debate público.
No hay ninguna razón para cambiar el rumbo económico, esta política económica ha sido ratificada en las urnas y en la realidad.
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