No han comprendido las leyes de la realidad
Incontables previsiones, estudios de lo que está por venir, «de lo que sucederá si…», «del temor y alejamiento de los inversores que se producirá si …..»,etcétera, nos llevan a concluir que si fuera por las predicciones de una serie de especialistas que trabajan para el sector empresarial, no se podría haber realizado prácticamente nada de los numerosos aciertos realizados ya por este gobierno, a los que se suman los de su predecesor.
Estos videntes han presagiado males terribles ( siempre en torno al futuro económico de las empresas, naturalmente) si se ponía en práctica el Impuesto a las Retribuciones de las Personas Físicas (como si el Frente Amplio lo hubiera inventado y no existiera experiencia en el mundo sobre un impuesto que apunta a gravar de manera diferente a los diferentes), o las leyes laborales que estos gobiernos del Frente Amplio han impulsado, buscando equilibrar una balanza que llevaba desbalanceada casi 150 años. Naturalmente que el argumento en general no era que tal o cual empresa o el empresariado en general se verían con menos posibilidades de evasión, sino «siempre pensando en el país», como cuando se les anunció a los inversores extranjeros que debían esperar por los resultados de las elecciones antes de poner un peso en el país.
Estos gurúes que dedican el día a la defensa de los intereses empresariales nunca se han equivocado, no nos consta que ninguno de ellos luego de pronosticar desastres, cosas mal hechas, políticas erróneas, advertencias de errores y omisiones estratégicas en la conducción del país, hayan reconocido sus errores, luego de que los tercos hechos hayan demostrado que los que estaban equivocados eran ellos, que sus proyecciones y pronósticos estaban fuera de lugar. Mucho menos se puede pensar que hayan medido las consecuencias de sus consejos, conferencias y propuestas sobre el normal funcionamiento de la economía, de las empresas y del país.
Sería imposible hablar de cada una de estas situaciones; por otro lado, salvo algún hecho aislado no vale la pena dedicarle más que estas líneas.
Lo utilizado ha sido apelar al bastante gastado argumento de que «este gobierno ha tenido un clima mundial muy favorable, como tal vez no lo haya tenido otro».
Ni una palabra sobre la capacidad de sus ejecutantes.
Esta especie de práctica de predicciones a la que hoy asistimos, en realidad demuestra todo lo contrario de lo que sus adeptos sostienen.
Lo que está sucediendo es que el país no puede hacer las cosas tan mal como para ser reconocido por organismos internacionales; desde Estados Unidos (¡), desde el parlamento español y podríamos continuar enumerando. En algún momento tendrán que comenzar a asimilar este «amargo trago».
En esencia, no han entendido que el mundo ha cambiado, que no pueden continuar utilizando metodologías y principios fundamentalistas del neoliberalismo para un mundo que tanto ha cambiado al punto tal de que las crisis ahora provienen de los países desarrollados, que surgen nuevos países como retadores del estado de privilegio de los viejos países de fuertes economías (la mayoría de ellos gracias a sus previas etapas de colonialismo en el resto del mundo), que la guerra es un argumento demasiado fácil de decretar (ellos fabrican las armas), desechándose el diálogo y la negociación como instrumento valedero de relacionamiento entre las naciones.
No se puede examinar, estudiar y prever el futuro económico del planeta en base a paradigmas que ya demostraron a lo largo de los años que no funcionan.
No cuestionamos capacidades en nuestros analistas criollos, sino su falta de flexibilidad como para poder reaccionar frente a un mundo diferente, frente a un país, perdón, varios países de la región que apelan a mecanismos económico-financieros diferentes, que buscan defender y desarrollar sus riquezas, que prefieren usar la imaginación en vez de abrir el paraguas y ajustar los cinturones de sus pueblos en tiempo de crisis.
Por ello es que reaccionan negativamente ante cada medida que vaya en esa dirección, sin medir la consecuencia de lo que están pregonando ya que hoy nos encontramos con especialistas y presidentes de cámaras empresariales que critican políticas que apuntan a reconquistar cristalinidad, transparencia y credibilidad para el país. ¿Preferían el otro Uruguay?
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