Prensa caganchera y fusiones

Desde las profundidades intelectuales de las cisternas del diario caganchero, están reiteradamente queriendo reflotar las tesis añosas de las fusiones de nuestra gloriosa colectividad blanca con la colorada. Y digo añosas, porque sus orígenes se remontan y prosiguieron con cierta periodicidad por parte de buena parte de doctores del partido, desde épocas de la presidencia de Berro. O sea, mediados del siglo XIX. En aquel entonces, viejos traidores al señor libertador general Manuel Ceferino Oribe y Viana, en voz más bien «baja» maquinaban acercamientos e identidades con la gente del pardejón Frutos. Que supongo, al enterarse con el carácter que don Manuel solía gastar con los falsarios, los hubiese corrido a «sablazos» por toda la república. O sea, nada nuevo la muchachada caganchera inventa. Del lado de los «salvajes», Julio María que no tiene ni un pelo de zonzo, cuando se la vio venir, ya en los albores de «defaut» colorado hace algunos años, en que nada menos que Bordaberry se les quedaba con el Partido Colorado, profundo conocedor de la historia por otra parte, renovó la mentada tesis pero con nombre diferente, de «las familias ideológicas», que es lo mismo. Si además observamos que el «ceja» es uno de los destacables columnistas del muy «blanco» diario «caganchero», el «puzzle» encaja perfectamente. Macanudo. Mucho peor que un canalla enemigo, es un traidor «burro». Estos doctores no se han dado cuenta, espero, que están jugando con la existencia misma del Partido Nacional.

Por supuesto que si un ciudadano prefiere circunstancialmente pasarse a otra loma con diferente candidato que no es el suyo tradicional, puede hacerlo y es una opción legítima. Pero muy distinto es fusionar o tratar de mimetizar partidos ética e ideológicamente tan dispares y diferentes como el blanco y el colorado. Se estaría matando el cerno y la razón de la existencia misma partidaria que hizo la esencia de la patria. ¡Imbéciles! ¿Puede alguien creer que se puede difundir en un par de años o tiempo breve electoral partidos como el blanco que costó 175 años de existencia formarlo, quererlo, llorar por él, consustanciarse ideológicamente con su anti imperialismo y nacionalismo básico y sustancial, con su moral administrativa impuesta por don Manuel y de un amor patrio que hizo dar la mejor sangre de sus grandes hombres desde la época de los 33 orientales (treinta y dos eran blancos y cuando se invitó al pardejón dos veces, respondió que la revolución no era oportuna, y después que él prefería una independencia parcial…) sin olvidar entre otros ejemplos, la heroica invadida por tropas imperiales avaladas y apoyadas por los colorados

El otro genocidio de la Plaza de la Florida de Jacinto Parraga por el general Añamembui de Flores y decapitación del coronel Silva en el mismo hecho. Ni olvidar la terrible muerte de Luis de Herrera, hermano de Juan José de Herrera y tío de Luis Alberto atado a la rueda de una carreta, mutilado y con los genitales puestos en la boca. Se dice por inspiración y orden del general César Díaz. (Arroyo Colorado).

El crimen de Fco. Lavandeira al defender la urna violada al pie de la catedral por los colorados Pancho Belén y De Tezanos con balazos por la espalda… La muerte en Masoller de Aparicio, sin dejar de memorizar la famosa frase infamante, dicha con el odio más miserable de parte de don «Pepe»: «Es mil veces preferible el peor de los colorados antes que el mejor de los blancos…». Ni sufrir de amnesia cuando en el 58 ganamos los blancos después de 93 años de ostracismo, los «jóvenes de la lista 15, donde cohabitaban los «jovencitos» Julio María y Jorgito, según datos de la época, se juramentaban: «a este gobierno blanco, ni una gota de agua».

Y como frutilla los gritos de: «Wilson comunista» por querer la Reforma Agraria.

¿Y estos cagancheros nos quieren forman un partido nuevo bajando las fotos del padre Libertador Oribe, de Herrera, de Leandro o de Saravia entre otros miles, para suplirlos por los de don Pepe Batlle, Julio María (su editorialista…).

Didier Opertti o de don Pedro Bordaberry? ¡No son blancos! ¡Carajo!

¡Querer asociar o fundir un partido que hizo la patria, uniéndolo a sus más feroces enemigos de siempre por temor de un comunismo inexistente que no se animarían a hacer cosas peores que las que ya hicieron históricamente los colorados…

Tendrían que ser imperialistas, especializarnos en golpes de Estado, entreguistas de soberanías, cipayos del gran capitalismo mundial fomentador de guerras petroleras y aceptar, por si nos fuese mal, buques de guerra imperiales en la rada de nuestros puertos para poder dejarnos gobernar en «libertad y democracia» como hizo el coloradismo de viejos tiempos con sus amigos entrañables de siempre.

¡Tenemos un partido, hoy, próspero y digno, que no se entregó jamás¡ Y que nos hace recordar la ilustre frase de Herrera: «¡Qué lindo es sentirse blanco!»

¡No traicionen la historia y los ejemplos de nuestros mayores! ¡Los blancos son los blancos!

Lo dijo Wilson.

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