Cero en decir la verdad

Es bastante lamentable el estilo de quienes cuando no soportan que se publiquen opiniones que difieren de la suya ­al menos en el tema de Israel y los palestinos­ optan por intentar insultar y ridiculizar al autor.

Me cuesta comprender por qué para discrepar, inclusive duramente, hay quienes usan un tono personal, como si su razón se consiguiera intentando desprestigiar a quien escribió algo con lo que no concuerdan.

Como no es mi estilo hacer ataques personales, prefiero concentrarme en comentar varias de las distorsiones aparecidas en una columna publicada en estas páginas este jueves.

* El autor de la columna a la que hago referencia, prácticamente pone en mi boca haber dado a entender que un sobreviviente de Auschwitz, un sacerdote de 88 años y un escritor de la talla de Mankell, que se contaban entre los pasajeros de la flotilla en camino a Gaza, son estúpidos.

No, la gente de buena fe no es estúpida, pero lamentablemente sus valores no son los que compartían los extremistas violentos que estaban a bordo del «Mavi Marmara», el barco turco en el que hubo muertos, un grupo radical vinculado a una organización que apoya el terrorismo internacional. Vi personalmente las filmaciones de aquellos que decían que «sueñan» con ser «shahid», mártir. Uno de ellos contó: «Lo intenté dos veces, sin suerte, ojalá esta vez lo logre».

* En cuanto a Gaza: no hay que decidir entre si está allí todo perfecto o si los palestinos se mueren de hambre. Ni una cosa, ni la otra. En Gaza no se pasa ni hambre ni sed. Pero no lo dicen sólo los portavoces oficiales israelíes sino también la gente seria y valiente entre las propias figuras públicas palestinas. «No hay crisis humanitaria», me dijo este miércoles en una entrevista especial, el director general del grupo palestino de Derechos Humanos Phrmg, el palestino Bassem Eid, un hombre sin pelos en la lengua que no duda en criticar a Israel ­y claro que hay lo que criticar­ pero también a su propio pueblo, cuando considera que la situación lo requiere.

Y una de las muchas razones por las que Hamas se merece la crítica, es el manipuleo que hace con la ayuda humanitaria. Alega ante el mundo que Gaza vive en desastre, pero se apropia de la ayuda humanitaria que entra diariamente, enviada por Israel, a territorio palestino. Me lo admitió en una entrevista telefónica desde Gaza, uno de los jefes de Hamas en Gaza, Mahmud al Zahar. «Somos la autoridad y nosotros tenemos que tener control de las cosas», dijo. El problema es que eso significa que a menudo, las miles y miles de toneladas de ayuda que entran todos los días a Gaza, no llegan al destino necesario. Este miércoles, tras entregar a la Cruz Roja todos los equipos médicos que estaban a bordo de la flotilla, Israel quiso introducir a Gaza, como hace todos los días con las mercaderías de abastecimiento, el resto de lo que había a bordo. Pero Hamas no les permitía el paso a los camiones.

* A pesar de que desde Gaza siguen siendo disparados cohetes Qassam hacia poblados civiles israelíes aledaños a la Franja, Israel continúa no sólo enviando la ayuda humanitaria y abasteciendo de electricidad y combustible, sino también recibiendo enfermos que pasan de Gaza a los hospitales en Israel. Más de 10.000 pasaron el año pasado. Meses atrás, en una visita al hospital Rambam de Haifa, que realicé para entrevistar a la destacada nefróloga Dra. Soher Assady ­la primera mujer árabe musulmana ciudadana de Israel que se convirtió en jefa de un departamento en un hospital­ vi que la mayoría de los pacientes internados en Nefrología pediátrica, eran niños palestinos.

* Sobre el relato «histórico» acerca de los «sionistas con los aborígenes o nativos», recordemos, por hacerlo en forma resumida, que en la tierra que hoy dos pueblos se disputan, había un reino judío cuando el islam no había nacido siquiera. La reducción posterior­no desaparición­ de la población judía en la zona, se debió a un exilio forzado, impuesto por el Imperio Romano, que dicho sea de paso, mucho antes de llamar Palestina a esta tierra, cuando la conoció, sabía que se llamaba Judea (en la época de Jesús, por ejemplo): la tierra de los judíos. Recién siete siglos después llegó Mahoma.

* Los judíos no fueron asesinados porque querían «quedarse» con las tierras de los palestinos, sino porque el mundo árabe abrazó la opción del «todo o nada». Si cuando en noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU recomendó ­con la encomiable labor del embajador uruguayo el Dr. Enrique Rodríguez Fabregat­ la partición en dos estados «uno judío y otro árabe», la hubiesen aceptado, en mayo último habrían podido celebrar juntos, en paz, israelíes y palestinos, sus respectivos 62 años de independencia. Pero con tal de que no nazca Israel, prefirieron que no nazca ese estado árabe, que hoy llamaríamos palestino.

No es simplemente mi análisis, esta crítica al «todo o nada». En la entrevista que arriba mencioné, a Mahmud al Zahar (que se publicó en LA REPUBLICA esta semana), en determinado momento, cuando le pregunto algo sobre Israel, me contesta: «No hay Israel. Todo es nuestra tierra. Israel no existe. Es nuestra tierra ocupada, en dos etapas, en 1948 y en 1967″.

* Bastantes problemas hay como para que encima, salga gente a decir cosas que no son, como en el párrafo en el que en la columna que hoy comentamos, se alega que «Israel le hace la vida imposible a los palestinos, humillándolos a diario, segregándolos, hambreándolos, impidiéndoles hasta desplazarse, trabajar, estudiar».

Nunca pensé que está todo bien, ni nunca tampoco lo alegué. Soy consciente de que, por ejemplo, cuando palestinos tienen que esperar en un puesto de control del ejército, no pueden sentirse reconfortados, inclusive si los soldados de turno no les hablan mal ni los humillan. La sola espera allí, es humillante. Pero la seriedad profesional al analizar, hace imperioso que mencione también que casi ningún puesto de control existía antes de la segunda intifada, cuya principal característica fueron los atentados suicidas. Fue para frenarlos que se multiplicaron esos puestos como hongos.

Casi todas las principales universidades que existen hoy en las ciudades palestinas de Cisjordania, fueron creadas durante la ocupación israelí, algo que Jordania, el ocupante anterior, no permitía. Y ni que hablar de los árabes que estudian en universidades israelíes, inclusive en el Colegio del asentamiento de Ariel, una zona en disputa por cierto, por ser parte de Cisjordania.

Basta con visitar hospitales israelíes para ver la cantidad de pacientes y médicos árabes que allí trabajan con total normalidad. Lo presenciaron directamente, hace poco, también médicos compatriotas, que llegaron en el marco de una delegación del Sindicato Médico, de visita a Israel. En el hospital Hadassah Ein Karem, de Jerusalem, uno de los colegas que los recibió, fue el Dr. Walid Muhsein, cirujano pediátrico, de la ciudad palestina de Jenin, quien contó sobre la normalidad con la que trabaja con sus colegas judíos, en mutuo respeto.

El conflicto entre Israel y los palestinos no se puede explicar en términos de buenos y malos. Suelo decirlo, en conferencias también ante audiencias judías, que estoy convencida de que las cosas son mucho más complejas que decir «Israel tiene toda la razón y los palestinos toda la culpa». No. Ambas partes han cometido y siguen cometiendo errores. Y es legítimo que haya quienes vean más culpas en un lado que en otro.

¿Decir que todo está bien? ¿Que nunca hay excesos ni actitudes incorrectas? Claro que no lo decimos, ni lo pensamos, porque sabemos que esas cosas suceden. Pero no se sirve a la verdad, ni se defiende mejor la causa palestina, demonizando a Israel como si todo fuera negro o blanco.

El operativo del lunes último ­para volver al tema original­ fue, según diversos analistas israelíes especializados en el tema militar estratégico, un gran error. Había alternativas con menos potencial complejo y con me
nos riesgo de muertes. Pero entre eso y centrar en Israel todas las malas intenciones del mundo, cuando lo que quiere es impedir que se viole el bloqueo marítimo a Gaza, ya que Hamas e Irán lo usarían para introducir cantidades masivas de misiles al lugar, hay años luz.

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