EDITORIAL

El debate por la dignidad

El reciente resultado electoral en Colombia, muestra que la derecha en muchos países latinoamericanos es la hegemonía cultural y política de las sociedades.

El candidato de la derecha de Colombia, uno de amanuenses del imperialismo estadounidense, Juan Manuel Santos, acaba de triunfar con casi el 47% de los votos, lo que le da mayor chance para la segunda vuelta.

Una vez más quedó demostrado, según distintos analistas, que el tema de la seguridad es un asunto fundamental de los pueblos, donde muchas veces es más trascendente que la justicia social. Es que la gente prefiere morir en paz, aunque sea pobre. Tema que, por cierto, la izquierda muchas veces no entiende.

En este sentido hay que reconocer que el ministro del Interior de Uruguay, Eduardo Bonomi, lo ha comprendido en su totalidad.

El gran desafío que tenemos como país y como sociedad es impedir que el narcotráfico nos penetre, porque en caso de ocurrir perderemos la influencia del Estado, que es el acuerdo que tenemos entre los uruguayos para construir una nueva sociedad que nos involucre a todos y que establezca reglas de juegos claras, de convivencia ciudadana.

Los problemas de la sociedad no son solo relacionadas con el poder de compra, sino que tienen que ver con la construcción de códigos de conductas y de valores democráticos.

Todo esto no tiene que ver con el comportamiento de las instituciones, sino que fundamentalmente debe pasar por la construcción de una civilidad que nace desde la familia, recorre la enseñanza, los sindicatos y las ONG, así como también por el comportamiento de los sectores empresariales, que siguen creyendo que son los únicos que tienen el poder.

«Lo que importa es estar en el mismo barco», dijo el presidente José Mujica, aunque a la vez consideró que se pueden tener ópticas distintas. Pero siempre construyendo para adelante, sabiendo que el futuro es la base de las negociaciones, más cuando hay un gobierno progresista, con cara de humanidad.

El país está en las mejores condiciones para seguir avanzando si todos tenemos la misma voluntad de no suicidarnos colectivamente.

Para ello hay que frenar los intereses personales a la vez que eliminar las cosas más miserables de los seres humanos, que pasan por darnos cuenta que nos somos mejor que el otro porque en la urnas mostramos nuestras diferencias.

Estamos ante un momento histórico, salimos para adelante o retrocedemos a épocas primitivas. Usted elige.

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