Ahora o nunca
El Frente Amplio ha tomado una sana actitud que es comenzar a discutir no sólo el resultado de las últimas elecciones municipales, sino también el futuro del país y de la propia fuerza política.
Esta sensibilidad que está mostrando la izquierda, por cierto es muy distinta a la del Partido Nacional, que sigue posponiendo una reflexión autocrítica que todos anunciaron y que nadie quiere llevar adelante, con la excepción del senador Eber da Rosa, que no sólo promueve la reflexión, sino que además fundamenta sus argumentos en base a la escritura, cosa que no es común en los partidos tradicionales.
Ahora, no hay que creer que el Frente Amplio puede vivir en permanente estado de asamblea, porque una vez que los partidos de oposición ingresen al Estado, por la feliz iniciativa de José Mujica, la política volverá a sus más caras miserias, donde la oposición va a hacer todo lo posible para ponerle palos en la rueda al gobierno progresista.
Este es el momento del debate para el Frente Amplio, que no puede pasar más de setiembre, donde tiene que definir su rumbo y su estrategia, que pasa necesariamente por la defensa de los cambios progresistas, pero también por la construcción de una sociedad y de una fuerza política cada vez más democrática, donde las multitudes ciudadanas se apropien de la política.
Hay elementos para sostener que la izquierda uruguaya puede estar viviendo una nueva primavera, si las miserias políticas y humanas son archivadas y se da paso a un nuevo pensamiento progresista, que se transforme en la columna vertebral de un proyecto de país que mire lejos y que transforme a nuestro Uruguay en un país de primera.
El arte de este desafío pasa por llevar el debate hasta los rincones más apartados de nuestro territorio, donde «orgánicos e inorgánicos» tengan la posibilidad de expresarse y de incidir en la construcción de una fuerza política renovada, que permita seguir avanzando en democracia.
Sabiendo a la vez que el Frente Amplio es coalición y movimiento, donde los sectores necesitan democratizarse y la estructura del FA que contempla al movimiento, debe abrir sus puertas y ventanas para que la participación sea lo más amplia posible y por ello más enriquecedora.
Si el Frente Amplio no resuelve antes de octubre su nueva manera de vivir la sociedad para poder cambiarla con la opinión de esa sociedad, la dinámica de la defensa del gobierno de Pepe Mujica que habrá que hacerla sin ninguna duda va a terminar comiéndose al aire fresco que hoy se siente por los cuatro costados de la izquierda.
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