Dos propuestas para nuestro Frente Amplio
A 10 días de las elecciones departamentales y municipales y mirando más serenamente los resultados, quiero compartir algunas reflexiones desde nuestro departamento para pensar colectivamente el desafío que tiene nuestra fuerza política cuando se inicia un segundo gobierno frenteamplista a nivel nacional y los gobiernos departamentales en diferentes roles.
En primer lugar subrayar que aquí en Canelones, a la luz de los resultados departamentales, se consolida el proyecto de nuestra fuerza política.
Hemos obtenido 164.849 votos, el Partido Nacional 71.666 votos y el Partido Colorado 29. 920.
Es decir que hay más de 93.000 votos de diferencia con el Partido Nacional y mas de 63.000 votos aún sumados ambos partidos.
En porcentaje, obtuvimos el 61% de los votos válidos y la votación en mayo (52,49% del total de votos emitidos) superó a la de las elecciones de octubre (51,04%).
En segundo lugar debemos analizar con profundo sentido autocrítico y sin ligerezas el voto en blanco en Canelones, que se ubicó en el orden del 10%, y aquí creo que se juntan tres factores:
1) Lo dijimos durante la campaña y al finalizar la jornada electoral: nadie más que nosotros y la población del departamento sabe que falta mucho en materia de obras e infraestructura. Estamos en la mitad del camino y seguramente una parte de aquel electorado que nos acompañó en mayo de 2005 y al que todavía no llegamos con el trabajo municipal, se abstuvo.
2) No podemos dejar de considerar el efecto que tuvo la Ley de Descentralización, un instrumento que nos cuenta entre sus más firmes defensores, absolutamente democrático y que abre un camino apasionante, especialmente en nuestro departamento que cuenta con un tercio de los 84 municipios del país. Nadie verdaderamente consustanciado con la causa artiguista podría oponerse a la instalación de los cabildos que ya estaban previstos en el proyecto de Constitución de 1813, que lamentablemente nunca llegó a germinar. Sin embargo, creo que ante la gente, generó dudas, incertidumbres, falta de información y en muchos casos rechazo, porque desde el inicio se generalizó (y no pudimos o no supimos contrarrestar) el concepto de que significaba más sueldos, más burocracia, más pérdida de tiempo. Serán los alcaldes y concejales, quienes en estos cinco años deberán ganar su espacio en la sociedad, logrando que la gente perciba las ventajas de esa cercanía y finalmente participe en las instancias que se abrirán, lo cual es la clave para el éxito de este cambio revolucionario.
3) En Canelones también hubo un voto en blanco ideológico expresando el descontento con diferentes aspectos de nuestra fuerza política.
En estas elecciones, más que en otras, quedó muy claro que no necesariamente hay una relación entre la gestión y la capitalización política que de ella se puede hacer, y al expresar desde aquí mi pena por los departamentos que nuestro proyecto perdió, no puedo dejar de decir que tanto en Salto, como en Paysandú y Florida había intendentes que contaban con altos niveles de aceptación y que fueron «víctimas» de un balotaje de hecho que ya comenzó a operar y que es un fenómeno que no podemos dejar de analizar hacia el futuro.
Cada día las señales son más claras, y no podemos soslayarlas, ni minimizarlas.
También pueden ser ejemplos de esa distancia, casos como los de Artigas Barrios en Rocha, o el mío propio, que teníamos niveles de aprobación a la gestión mucho más altos que la votación final.
Hace unos días, alguien me preguntaba si el fenómeno al que asistimos no sería una especie de «Alto de Viera», recordando lo sucedido en 1916, cuando el presidente Feliciano Viera detuvo las reformas que venía impulsando el batllismo, con la excusa de que «hemos marchado bastante aprisa».
En lo personal, creo que el Frente Amplio debe seguir avanzando como lo viene haciendo en la construcción de una nueva sociedad, pero para eso es indispensable seguir acumulando fuerzas en torno al proyecto progresista.
Por tanto, debemos abrir y multiplicar caminos para que la gente se acerque y participe y esta discusión debemos darla sin preconceptos o paradigmas preestablecidos.
Los uruguayos participativos, informados y convencidos de nuestras reformas serán los mejores y más formidables propagadores de nuestro proyecto.
En ese sentido, estamos totalmente de acuerdo con la idea del presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, de que debe «entrar aire fresco».
Expresamos nuestro reconocimiento a lo que ha sido su trabajo todos estos años, especialmente en la búsqueda de la unidad frenteamplista.
Es necesario escuchar a todas la voces, acercarse a la visión que surge no sólo desde los distintos sectores políticos, sino desde distintos ámbitos y pensar colectivamente, con una conciencia frenteamplista por encima de todo, el camino que debemos comenzar a recorrer.
Por eso, desde aquí, más allá de los pasos orgánicos ya previstos y anunciados por nuestro presidente Brovetto, quiero proponer dos instancias que creo nos darían una perspectiva más cercana a la de aquellos que se expresan únicamente por el voto: la primera es la convocatoria, para setiembre u octubre a lo que llamaría un «amplio espacio juvenil de primavera».
Es indispensable mirar la realidad desde el punto de vista de los jóvenes; esta herramienta de cambio revolucionaria que para nosotros es el Frente Amplio, puede no representar más que el «status quo» del momento para un joven nacido en los 90′, que no tenía más que 13 o 14 años cuando accedimos al gobierno.
La segunda propuesta es para el año próximo, para 2011, coincidiendo con los 40 años de nuestro querido Frente Amplio, y los 200 años del inicio de la revolución emancipadora en la Banda Oriental: después le buscaremos el nombre y la forma más adecuada, pero en esencia debe ser un gran ámbito de construcción democrática, en el que, lejos de tiempos electorales, todos sean escuchados, la marcha del proyecto frenteamplista analizada y nuestra propuesta cargada con la vitalidad y frescura de la renovación.
Es imprescindible reinventarnos desde la unidad y lo colectivo, para seguir enamorando a los uruguayos y convencerlos, como lo hemos venido haciendo, de que nuestro proyecto, el único verdaderamente capaz de transformar la sociedad, como dijo Tabaré, no puede permitirse pasos atrás.
En eso nos jugamos el futuro todos los orientales.
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