Los municipios y los alcaldes, la magnífica alarma

Este domingo hemos culminado un largo periplo electoral con la elección de intendentes/as, ediles/as departamentales y alcaldes/esas y concejales municipales.

En el océano de reflexiones académicas, sociales, políticas, que se darán a partir del 9 de mayo, se suma el dato de la realidad que en nuestra capital seis de cada diez montevideanos/as no votaron municipios y/o candidatos a alcalde/esa.

Los motivos? Creo que básicamente tres: desconocimiento, desinformación y descreimiento. Desconocimiento porque la Ley fue la ultima en ser votada por el Parlamento anterior, después de tenerla más de tres años a consideración y no resolverla, por opiniones contrarias dentro de la propia fuerza oficialista y de la oposición. En octubre de 2009 se resolvió y hasta enero de 2010 sufría retoques en el Parlamento.

Todo estuvo terminado tres meses y poco antes de ponerla en práctica a nivel nacional (desde diciembre de 2009 la Junta Departamental de Montevideo tenía su decreto con ocho municipios para Montevideo).

Sólo tres meses para explicar e informar sobre la Ley más importante en la transformación política-institucional en las futuras gestiones de gobiernos departamentales. Grueso error de aquellos/as responsables de dejar para el final lo mas importante desde el principio. Cada uno se hará cargo cuanto se pensó en todos y no se pensó sólo en uno. Desinformación porque no hubo voluntad para darla o interés periodístico, porque no era llamativo el tema o convocante o trágico. Un solo ejemplo, el día que se dieron a conocer los principales lineamientos y candidatos/as del FA (casi seguros alcaldes/esas) las tapas de los diarios, los títulos de la TV y las noticias de las radios fueron la llegada de Susana Giménez a declarar en un juzgado montevideano. Es difícil informar acerca de un tema cuando el show se impone y las noticias son estrellas fugaces y luminosas que cuando se apagan no dejan casi nada. Escuché periodistas (¿?) que el mismo domingo 9 de mayo desconocían de qué se trataban los municipios, pero prometían informarse para informar (¿? ¡¡¡¡). También escuché decir a algún ministro de la Corte Electoral que la Ley era un mamarracho y además que las listas para los municipios no estarían dentro de las urnas, o a algún partido político presentando un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia una semana antes de la votación. Muy fuerte.

Descreimiento, porque la población, cuando se le adelantan títulos sobre más cargos, más sueldos, sin aclarar funciones y cometidos, tareas y responsabilidades que se llevarán adelante por parte de quienes son candidatos/as, se queda con una pobre idea del tema y sencillamente descree, porque está abrumada de tanta cosa y ve, o siente o le dicen, que sus problemas como vecinos no se van a ver resueltos por la aparición de estos municipios.

El cóctel de vientos del no saber bien o saber poco y mal, en un marco de descreimiento natural o inducido, trajeron o colaboraron con estas tempestades.

Ahora se preguntan si los alcaldes/esas son legítimos. Sí lo son, porque son conformes a la Ley aprobada. Tienen legitimidad política, jurídica e institucional. ¿De dónde o por qué sale esta pregunta que cuestiona la validez de un acto eleccionario y sus resultados?

En todo caso, ¿la pregunta no será si son representativos a partir de su caudal electoral? Acá también se podría afirmar que sí son representativos de aquellos/as que decidieron votarlos. ¿O un intendente que tuvo un 40% de votos a favor es menos porque el 60% no lo voto?

Todos podemos tener parte de responsabilidad, pero algunos/as tienen más que otros, porque sencillamente tenemos mas o menos medios o posibilidades de comunicar y comunicarnos.

Los municipios serán el cambio mas importante y la cercanía mayor del gobierno con sus gobernados, serán menos burocracia, el mismo personal distribuido de otra manera, menos plata al ser menos cargos rentados, con presupuestos propios destinados a cada uno de ellos, con cometidos específicos para atender las demandas vecinales más sencillas y más sentidas por los vecino/as, plazas, parques, calles, iluminación, poda, barrido, fiscalización, coordinación con lo departamental y lo nacional, o sea el cuidado y la respuesta más sencilla y rápida a nuestras preocupaciones diarias en nuestra pequeña aldea o barrio o municipio, sin gastar más plata, sin tener más privilegios, sin aumentar la burocracia y devolviendo lo que pagamos en servicios buenos y eficientes.

De eso se trata y sus resultados se verán y serán tangibles. No importa hoy que a los/as alcaldes/esas no los conozca nadie, no se trata de imágenes o fotos o minutos en radio o televisión o líneas en diarios o semanarios. Se trata que de resultado en la gestión de gobierno en Montevideo y el país todo. En cinco años este tema y su pésimo tratamiento serán parte de una historia que tuvo poco tiempo y fue mal contada para entenderse bien y así todos poder decidir, con todas las cartas sobre la mesa y no con parte del mazo y mal barajado.

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