Repensar el FA
El presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, planteó ayer en LA REPUBLICA una iniciativa política de profundo contenido político y democrático: abrir un debate sobre el FA, su estructura, su manera de hacer política, sus objetivos y sus responsabilidades.
El planteo de Brovetto es trascendente por varias razones.
En primer lugar la que va a iniciar esa discusión es la principal fuerza política del país y por lo tanto, sus resultados afectan directa o indirectamente a todos los uruguayos.
En segundo lugar marca una diferencia clara por concepción y por contenido con las expresiones políticas de la derecha y refuerza entonces el carácter alternativo del FA.
En tercer lugar expresa una visión amplia y profundamente participativa, por los temas que se propone debatir y por la forma que se pretende darle al debate.
El FA culminó el ciclo electoral que empezó en junio del año pasado con las internas y se cerró el 9 de mayo con las municipales como la principal fuerza política del país. El FA tiene el gobierno nacional, mayoría absoluta en el Parlamento y gobernará 5 intendencias: Montevideo, Canelones, Maldonado, Rocha y Artigas. Ese es un punto de partida básico para cualquier análisis.
Pero también es cierto que en este ciclo electoral el FA tuvo peores resultados que en el de 2004 y 2005. Necesitó una segunda vuelta para ganar la Presidencia, perdió dos diputados, perdió cuatro gobiernos municipales y tuvo caídas importantes en la votación en Montevideo y Canelones. En este último caso está el fenómeno del voto en blanco, aunque las razones parecen ser múltiples y bien diferentes en la capital y en el departamento canario.
Lo valioso del planteo de Brovetto es que coloca el debate en la dimensión que debe tener, trascendiendo el resultado electoral, que por cierto es un elemento importante, pero no el único y menos el principal.
Brovetto plantea que el FA alcanzó los objetivos políticos que se planteó en su fundación y que se trata en primer lugar de discutir y resolver los nuevos objetivos políticos con los que encarará el futuro.
Por supuesto que estará en primer lugar la gestión del gobierno nacional y de las cinco intendencias, pero no puede ni debe terminar allí.
El FA nació para transformar el Uruguay y es una fuerza de izquierda, sus objetivos y su accionar no empiezan y terminan en el gobierno.
Brovetto señala con razón que cambió el Uruguay, cambiaron los uruguayos, las formas de relacionarse, de organizarse, de sentir y valorar la política. También cambió el FA, que ya no es más oposición y tampoco minoría.
El FA es una creación colectiva de la izquierda política y social del Uruguay. Su vigencia en cada etapa histórica de nuestro país estuvo dada fundamentalmente por la capacidad de resumir y encarnar los reclamos de cambio y también el descontento de amplios sectores populares.
Ante el desafío que significó gobernar por primera vez el país y varios gobiernos municipales, el FA fue absorbido virtualmente y recién tuvo presencia y actividad en la campaña electoral.
El FA como fuerza de izquierda tiene sentido si es un canal de participación, de acción política permanente, he allí el gran desafío.
Por supuesto que para ello debe rediscutir su estructura, su funcionamiento, su manera de relacionarse con sus votantes y militantes, su comunicación. Debe también repensar la relación entre los dos componentes básicos que marcan su existencia: coalición de partidos y movimiento ciudadano. En los últimos tiempos pesaron mucho más los sectores que el FA como tal; cuando no fue así, especialmente en octubre y noviembre, fue mayor su presencia e influencia.
Tiene mucha experiencia acumulada, mucha acción política y una importantísima adhesión popular, la mayor que nunca tuvo. Es una buena base. Brovetto dijo también que la discusión se hará con la mayor amplitud posible, valorando todas las ideas, propuestas y formas de participación, sin atarse a ningún esquema.
Es una propuesta a la altura del desafío planteado. Es un aporte de la principal fuerza política uruguaya, de la izquierda uruguaya a la democracia y a la sociedad. La izquierda tiene el deber de explicitar su idea de país y hacerlo colectivamente; ese es el gran desafío, político, no organizativo. Lo que entusiasma y motiva es la política, no las estructuras, las ideas, no los nombres.
«Las puertas y las ventanas del FA se abrirán para que entre el aire fresco», dijo Brovetto. Que así sea, por la izquierda y por el país.
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