Política y cultura
Al cumplirse 200 años de su nacimiento, el Sodre homenajeó a Chopin con un concierto especial realizado el sábado 8 de mayo. Había muerto en París en 1849, a los 39 años. «Fue un miembro de la familia de Varsovia por nacionalidad, polaco por corazón y ciudadano del mundo por su talento, que hoy se ha ido de la tierra», decía textualmente su obituario. Su cuerpo permanece en París, y su corazón, por propia y última voluntad, le fue extraído y depositado en la Iglesia de la Santa Cruz de Varsovia. ¿Qué puede explicar este hecho tan poco habitual? Indudablemente, su vida.
¿Pudo ignorar su entorno político y social, costumbres, creencias, reglas de comportamiento de las personas, en definitiva, la política? Su vida y obra reflejan entre otras cosas, la turbulenta historia de su país, caracterizada por múltiples invasiones, ocupaciones, desmembramientos y reparto, insurrecciones, sin perjuicio de lo cual, Polonia no perdió identidad, siendo la cultural una forma de resistencia realmente trascendente. Fue en ese ambiente que nació.
A los 4 años comienza su vinculación con la música. A los 7 compuso su primer obra. Desde lo 8 ofrece conciertos privados en Varsovia. Hasta los 20 años su música se impregnó de la folclórica de su querida Polonia, donde conoció de primera mano las festividades campesinas, bailando y tocando instrumentos típicos. Todo ello se refleja en los ritmos y melodías de sus mazurcas o en la propia denominación de muchas de sus obras: Polonesas, Gran Polonesa, Estudio Revolucionario, Krakowiak, Fantasía sobre aires polacos, etc.
En 1830, con 20 años, emigra a Viena desde su Varsovia natal, donde la vida política transcurría violentamente: levantamientos, asonadas, represión, muertes. Estos avatares políticos, sociales y culturales, se reflejarán permanentemente en su vida y obra, profundizando sus nostalgias y angustias por su familia y su tierra natal, afectándole notoriamente su ya notoria enfermedad. La impresión de la masacre de 1830 le inspira la Marcha Fúnebre , y quizás el Estudio Revolucionario en Do Menor.
Su vida en la capital del imperio austríaco no le fue fácil, transcurriendo entre la indiferencia, cuando no hostilidad, de artistas y de la aristocrática sociedad vienesa. Y nuevamente un hecho político irrumpe en su vida: en un imperio como el austríaco, era previsible que no cayera bien la insurrección polaca. La caída de Varsovia en poder de los rusos, profundiza su desánimo, lo que unido a la situación familiar, le llevó a escribir: «¡Y yo aquí, condenado a la inacción! Me sucede a veces que penetrado de dolor, vierto en el piano mi desesperación». Ello no le impidió seguir actuando, aunque cada vez menos, y componiendo. Nocturnos, Estudios y Baladas, son la prueba.
En 1831 se instaló definitivamente en París, donde vivió como refugiado político, no renovando su pasaporte en la embajada rusa, como forma de protesta, por lo cual nunca más pudo regresar a su país. Su vida transcurre entre actuaciones, turbulentos amores, nostalgias de exiliado y su enfermedad, razón por la cual vivió algunos meses durante 1838-39, en la pequeña y maravillosa ciudad de Valldemossa, Isla de Mallorca, en el Monasterio La Cartuja, respecto del cual dijo: «Habitaré un maravilloso claustro en el más hermoso lugar del mundo» George Sand, su compañera, expresó: «Todo cuanto puedan soñar el pintor o el poeta lo ha creado la naturaleza en este lugar». Fue ahí donde terminó de componer sus Preludios.
Días atrás tuve la satisfacción de conocer el lugar. ¡Tenían razón! Es emocionante pensar que por los hermosos jardines y pasajes de la misma, transitaban los dos artistas.
En definitiva, ¿les parece que el llamado «niño prodigio» haya podido ignorar su entorno político y social? «El hombre y sus circunstancias», decía Ortega y Gasset.
Dr. Jorge R. Bruni. Vicepresidente del Sodre.
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