EDITORIAL

De Lehman Brothers a Grecia

Nuevamente, de la mano de las políticas neoliberales, los trabajadores deberán encargarse de asumir los desaguisados que gobiernos irresponsables y grandes multinacionales hacen con la economía. Grecia es el nuevo epicentro de un terremoto que hace temblar al planeta financiero ­y que puede extenderse­ a menos de dos años de la caída de Lehman Brothers.

El gobierno del primer ministro Giorgos Papandreu adoptó un proyecto de reforma del sistema jubilatorio que prevé una reducción de las pensiones en un 7% de aquí a 2015 y una aumento de la edad mínima para jubilarse, entre otros recortes. El panorama para el resto de 2010 no parece nada alentador. Las previsiones estadísticas prevén una caída de la actividad económica de 4%, por lo que se espera que el mercado laboral pueda seguir en detrimento.

Ahora, tras los recortes adicionales anunciados por España, el primer ministro portugués José Sócrates presentó una nueva serie de medidas de ajuste para recortar el déficit público de su país a 4,6% del PIB en 2011, contra 5,1% estimado anteriormente, y reforzar su credibilidad en los mercados. En 2009, el déficit público de Portugal alcanzó un récord histórico de 9,4%.

Sócrates anunció un alza de un punto en el IVA, la reducción de los salarios de los titulares de puestos políticos y un recorte de los gastos del Estado. Un impuesto extraordinario de 1 o 1,5% será aplicado a los salarios según el nivel de ingresos. El impuesto a las ganancias de las grandes empresas superiores a 2 millones de euros pasará de 25 a 27,5%.

Hoy, Portugal y España son mirados con desconfianza por los mercados que temen un contagio de la crisis griega en la Eurozona, e incluso se teme que el descalabro financiero pueda cruzar el Atlántico. La nueva era de rigidez presupuestaria que parece abrirse en Europa se puso también de manifiesto en España con el anuncio del presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de una nueva serie de duras medidas de ahorro destinadas a reducir el déficit público. Zapatero anunció un recorte en 5% de los sueldos de los funcionarios, la congelación de las pensiones y la supresión del llamado «cheque bebé», como parte de las medidas adicionales que el gobierno español añade a su plan de ahorro.

Después de difíciles negociaciones, los miembros de la UE finalmente aprobaron un plan de emergencia sin precedente de 750.000 millones de euros para los países de la zona euro que lo necesiten, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales. El megaplán fue aprobado el mismo fin de semana en el que la UE cumplía 60 años de vida. Ya no se trataba de salvar a Grecia de la bancarrota, sino más bien de defender a toda la Eurozona, amenazada por los riesgos de contagio a otros países endeudados como España, Portugal o Irlanda.

Hoy impera la preocupación y la incertidumbre ante las nuevas medidas económicas que están entrando en vigencia, con el fin de contrarrestar los impactos de la crisis. Los sindicatos de Grecia, España y Portugal están en las calles para defender sus salarios y puestos de trabajo, y condenar las nefastas políticas neoliberales que terminan con las recurrentes crisis que padecen los principales países del mundo, y que luego se expanden como un reguero de pólvora, en muchos casos, a los países periféricos.

El problema, sigue siendo el mismo. El letal neoliberalismo destruye todo lo que toca, y la variable de ajuste sigue siendo el salario y el empleo. Los trabajadores ya no quieren pagar los platos rotos y están en lucha.

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