Las odiosas comparaciones entre lo hecho por el Taba y el Pepe
Lo primero que surge espontáneamente, antes y después de leer la nota de Legnani (1), es la inconveniente premura del intento, por la dificultad que conlleva hacer una comparación de un gobierno del que transcurrieron los cinco años , con otro que apenas hace un mes que asumió, y que no tiene aún ni la totalidad de sus colaboradores designados.
Respecto al mayor dinamismo inicial de Tabaré señalado por Legnani, en realidad puede atribuirse a que los proyectos del Pepe, en otro momento del tiempo político, requieren un tiempo de armado mayor. Por ejemplo, en el caso del plan de vivienda. No se trata, tan solo, de «meter» a los adjudicatarios en una vivienda. Porque esas personas desposeídas, sin posibilidades económicas de subsistencia, sin la posibilidad de un ingreso mínimo elemental, terminan vendiendo hasta los «waters» de sus viviendas. El mecanismo no es sólo darles la posibilidad de un techo, sino todo un proceso de integración vital complexiva; de dotarlos de un apoyo de trabajo, salud, educación y otros elementos conexos que les permitan subsistir. Respecto a la diferencia entre pensar en voz alta y en silencio, nos quedamos con la primera, porque permite a la gente ir visualizando adónde se apunta, e ir participando en apoyo, críticas y sugerencias. El método del silencio lleva, a veces, a sorpresas inconvenientes. Como cuando se pensó, en silencio, sobre la conveniencia del TLC con el imperio yanqui… El silencio puede ser demostración de autosupervaloración del actuante. Y eso es, democráticamente, muy nocivo.
Respecto a la participación y acuerdo con la oposición, se trata de momentos políticos diferentes. En el caso de Tabaré, era el primer gobierno de izquierda y había como un «shock» como consecuencia de la derrota de los partidos tradicionales, cuyo principal objetivo era obstaculizar la acción «progresista». Fueron «ellos» los que se negaron a integrarse. Creemos que cinco años han servido a la oposición para visualizar la necesidad de «no estar tan alejados de los cargos…». Aunque, en lo personal, creemos que la un tanto olvidada lucha de clases no permite y por lo tanto, no permitirá, la coexistencia pacífica de la oligarquía y el Pueblo en el gobierno, en tanto sus intereses resultan incompatibles. Es un objetivo loable buscar que «haya Patria para todos y con todos». Pero para ello es imprescindible que la torta la corten los verdaderos intérpretes y representantes del Pueblo.
En materia de derechos humanos el hecho de que no se comenten determinados temas no significa que no haya ideas. Recordemos que Tabaré fue impulsor del mantenimiento de la Ley de Impunidad. Hasta tal punto que, sin dudas, la falta de presencia de los vazquistas en la militancia y apoyo respecto al plebiscito perdido en la última elección de noviembre, fue decisiva en tanto se perdió por la falta de votos frentistas, aun habiendo «exceso» de votos «tradicionales». Eso no quiere decir que estemos de acuerdo con ciertas propuestas de Mujica en materia de «arresto domiciliario» para represores de la dictadura. Porque ni la vejez, con sus debilidades y minusvalencias naturales, ni aun la muerte, son formas de poder reivindicar la conducta de los abyectos. No es absoluta la conclusión de la Naturaleza, de que el gusano se transforma siempre en mariposa. A veces, sigue siendo gusano hasta la muerte y aun después de ella.
Respecto al papel de la OPP, tenemos una discrepancia frontal con el enfoque de Legnani, ya que la administración económica astoricista neutralizó la acción de la misma, dirigida en primera instancia por el economista Carlos Viera, y luego, mantuvo un rol secundario de la misma en la administración de Enrique Rubio. La OPP de Vázquez estuvo al margen de la decisión económica del gobierno.
Luego de todo este desarrollo, consideramos que es demasiado pronto para poder hacer comparaciones válidas entre ambos gobiernos, por el poquísimo tiempo que lleva el del Pepe. Pero aun aclarado esto, nos parece importante visualizar dos temas en los cuales hay por lo menos expresiones verbales y hechos concretos que marcan diferencias.
Uno es nada menos el que tiene que ver con la inserción internacional, donde el Pepe ha marcado y ya ejecutado medidas que marcan su apoyo efectivo a la potenciación del bloque latinoamericanista, salvando omisiones de Tabaré, como en el caso concreto de Evo y Hugo, poniéndose en contacto inmediato con el Brasil de Lula y anunciando acercamientos imprescindibles con Argentina. La única disonancia ha sido la opinión del canciller Almagro respecto al damoclesco «pasaje y tomada del trrren…»,que esperamos quede sólo en eso.
El otro es el que tiene que ver con el relacionamiento del gobierno, con la fuerza política que lo puso en el lugar de primer mandatario (de ella), prometiendo gobernar en total contacto y seguimiento del programa ofrecido a los votantes y por el cual resultó electo. Es hora de terminar seriamente con los desplantes personalistas que llevaron a la creación de la original conclusión «hipocrática» conocida como «de la ruptura del cordón umbilical» .
(1)LA REPUBLICA, 4 de abril de 2010, pag 7
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