Apuntes para un balance
El domingo culminó en nuestro país el ciclo electoral para definir la distribución del poder político por este quinquenio.
Cada etapa de ese proceso tiene objetivos específicos, en las elecciones del domingo las intendencias y los municipios, pero es parte del proceso.
El balance de las elecciones municipales tiene que contener análisis concretos por departamento y también elementos nacionales.
El Frente Amplio, por segundo quinquenio consecutivo, es la primera fuerza política del Uruguay, con diferencias claras con respecto al resto de sus competidores.
El FA tiene el gobierno nacional, mayoría absoluta en el Parlamento, retuvo los tres gobiernos municipales más importantes, Montevideo, Canelones y Maldonado, con amplio margen y logró la mayoría de las alcaldías.
En la primera vuelta de octubre, el balotaje de noviembre y las departamentales del domingo, el FA superó al segundo partido, el Partido Nacional por más de 250 mil votos.
Una conclusión clara es que la única posibilidad que tiene la derecha de disputar con la izquierda es junta, y en lugares claves ni así le alcanza.
El FA es, sin discusión, la principal fuerza política del país, con una diferencia clara de votos y también con una importante hegemonía en los ámbitos claves de ejercicio del poder político.
Esta constatación, sin embargo, no puede llevar a conformismo.
El FA tuvo en el ciclo electoral 2004 y 2005 la mejor votación de su historia: ganó en primera vuelta, mayoría absoluta en el Parlamento y conquistó 8 intendencias. En el actual ciclo que culmina ese resultado electoral no fue igual.
Se necesitó un balotaje para lograr la Presidencia, se perdieron dos bancas en diputados, no se lograron mantener tres departamentos y hubo una importante caída electoral en Montevideo y Canelones.
Un primer aspecto es que todos los partidos políticos perdieron votos con respecto a las nacionales aunque, como señalamos más arriba el FA volvió a superar por más de 200 mil votos al Partido Nacional.
En el terreno nacional no se logró colocar con suficiente fuerza el eje izquierda-derecha o cambio-status quo que fue central en las votaciones de octubre y de noviembre. Esto dicho en un sentido nacional, porque ese eje lo supieron instalar los partidos tradicionales en el electorado de Salto y Paysandú, ya que la derecha allí votó junta.
El FA no supo o no pudo instalar en todo el país ese centro político y por lo tanto la disputa electoral se centró en los liderazgos departamentales. En los lugares donde hay fuertes liderazgos locales del FA o se ganó o la votación fue muy buena: Canelones, Rocha, Maldonado, Artigas; pero también Florida, Lavalleja y Rivera.
En los otros departamentos pese a que el FA obtiene muy buenas votaciones no logra disputar con los liderazgos locales, fundamentalmente del Partido Nacional: Colonia, Soriano, San José, Río Negro.
Absorbido por el desafío de su primer gobierno nacional el FA no pudo proyectar liderazgos locales que igualen y potencien a sus referentes nacionales. Ahora tiene 5 o 6 intendentes, 41 alcaldes, cientos de ediles y concejales y decenas de diputados; no debería cometer el mismo error.
Otro elemento para el análisis es que el FA, a diferencia de los partidos tradicionales, es mucho más que sus sectores sumados y en esta campaña municipal parece haber pesado mucho lo sectorial, al menos en algunos casos.
Montevideo, que ya había reflejado una pérdida de votos en octubre, amerita una discusión especial. En primer lugar el FA logra mantener el gobierno de la capital por quinto período consecutivo, un hecho con muy pocos antecedentes en el mundo. En segundo lugar pierde un importante caudal de votos, pero no a manos de la oposición que sigue sin propuestas viables: la mayoría se expresó en el voto en blanco.
En octubre había sido fundamentalmente con votos solamente por el Si rosado.
No alcanza solo con decir que fueron frentamplistas descontentos con la manera de dilucidar la candidatura a intendente. Tampoco que fueron votos desconformes con la gestión de la IMM, que también los hay. Un fenómeno más profundo que ya se vio en octubre se expresa allí.
Se debe integrar también la necesidad de liderazgos capitalinos fuertes, Montevideo parece haberse desnacionalizado al menos en una porción de su electorado.
Se trata de gobernar bien, en lo nacional y en lo departamental, eso es clave, pero como se vio no alcanza: hay que hacer política en todos los niveles y todo el tiempo.
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