EDITORIAL

Elecciones históricas con postulados frenteamplistas que se cumplen

En estos últimos días, al acrecentarse el volumen de información y de comentarios y análisis del tema electoral ante la inminencia de la fecha, nos ha llamado la atención que han sido muy pocos quienes, aún desde el mundo político partidario, han elevado la mira y destacado que ayer marca el fin de una era y el comienzo de otra para la democracia de nuestro país.

No se trata de una afirmación rimbombante, ni apocalíptica, es simplemente la lectura de la realidad. No se puede pasar por alto, ignorar o desvalorizar el paso adelante que da (dio) el país fortaleciendo su institucionalización, asentando su sistema democrático.

Naturalmente que se podrá señalar que la figura de la alcaldía debería haber sido tratada con mayor tiempo de manera de poder explicar mejor su alcance, su significado, sus potestades. Es un argumento atendible, aunque tampoco se podrá decir que no existió suficiente información. Ello no es cierto. La prensa oral, escrita y bastante menos la televisiva (que cada vez encara temas más banales) han dedicado numerosos esfuerzos para explicar este nuevo sistema de gobierno regional. Los partidos políticos, naturalmente también lo han publicitado y explicado.

Se podría decir que en el universo de quienes estaban interesados por informarse, existió siempre la posibilidad de hacerlo, pero, más allá de este fenómeno informativo que siempre es clave en estos procesos, lo destacable, aquello a lo que nos referíamos tildándolo de histórico, es esta profundización de los gobierno locales que permiten al gobernante estar más cerca de la gente y sus inquietudes y a la gente con más posibilidades de acceder a los gobernantes y por tanto de poder trasmitir propuestas y críticas.

El ejercicio de la democracia se fortifica, más allá que en sus comienzos deberá afrontar los problemas y carencias que todo emprendimiento novedoso debe solucionar pero lo real es que este anhelado proceso de descentralización y democratización por parte del Frente Amplio llegó a concretarse y es, desde hoy, una realidad a la que habrá que ponerle el hombro con mucha fuerza, desde arriba los partidos políticos, las intendencias, el gobierno y desde abajo nosotros, los que estamos en el llano.

Pero existe otro hecho en el proceso electoral que terminó ayer que también puede ser histórico, aunque a la hora de la noche en que escribimos esta editorial, aún no tenemos la información necesaria como para ser precisos.

De todas maneras, existe la posibilidad cierta de que el Frente Amplio pueda aumentar el número de departamentos en los que debe asumir la responsabilidad de gobierno. Aunque así no lo fuera, la presencia de intendentes frenteamplistas será importante, lo cual por ser una ratificación de las pasadas elecciones habla de una presencia firme de la fuerza en todo el país.

Estamos lejos ya de aquella definición tantas veces escuchada: «El Frente Amplio es una fuerza capitalina», ya que hoy es una fuerza nacional que disputa el gobierno en la mayoría de los departamentos. En algunos, parece comenzar a vivir el mismo proceso que en Montevideo: llegó para quedarse, en otros, aún no. De todas maneras, hoy la fuerza mantiene un vínculo muy importante con el Interior y ha realizado denodados esfuerzos para hacer desaparecer esa macrocefalia que caracterizó a nuestro país a lo largo de los gobiernos de la derecha.

El apoyo otorgado a las intendencias: económico y político desde el gobierno central, los esfuerzos realizados con el Plan Ceibal y con todos los planes que ha ido desarrollando Antel para democratizar y universalizar no sólo el celular sino también Internet y los beneficios fiscales que otorga el gobierno a los inversores que deciden instalarse fuera de Montevideo, hablan y demuestran esa voluntad mucho más que todas las palabras que podamos escribir o los argumentos que podamos escribir.

Este proceso que continúa con el actual gobierno se va a ir fortaleciendo de manera que las diferencias entre capital e Interior, que ya comenzaron a disminuir, sean eliminadas totalmente.

Es por todo lo que pudimos expresar en esta apretada síntesis que entendemos que estas elecciones tuvieron un doble significado histórico al concretarse dos postulados democratizadores que han sido desde siempre reivindicados por el Frente Amplio.

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