EDITORIAL

La Reforma del Estado

LA REPUBLICA celebró su 22º aniversario con la realización de un Agora: «La Reforma del Estado. Por un Uruguay productivo y solidario». La convocatoria fue un rotundo éxito, por los aportes y la composición del panel, por la respuesta del público, tanto en cantidad como en calidad de la participación, pero por encima de todo porque logró el objetivo de colocar en toda su importancia y complejidad el tema en sociedad. El presidente de la República, José Mujica, ratificó en todos sus términos la intención de promover esta reforma, presente en su discurso preelectoral, en el programa de gobierno del Frente Amplio para este período y también en sus primeras acciones de gobierno. Mujica definió al Estado como una construcción histórica y delimitó tres etapas en la peripecia de nuestra nación: el Estado como «escudo de los pobres»; la negación del Estado y dejar libre todo al mercado, de los tiempos neoliberales; y la tercera, que según dijo «estamos viviendo», del Estado ocupando un lugar central en la sociedad pero sin dogmas. En su intervención, Mujica también destacó una orientación central que tiene que ver con quienes son los perjudicados por el actual estado de cosas y, por lo tanto, serán los principales beneficiarios de la reforma: «Cuando un Estado funciona mal, cuando se empobrece, los que más sufren, son los más débiles».

Finalmente, el Presidente de la República hizo una definición central para entender la dimensión de la propuesta que preconiza: «Es esencialmente un tema de valores, la tecnología puede aportar mucho, pero el motor no es tecnológico, es intensamente político, es profundamente comprometido». En el mismo sentido se centró el aporte del director de LA REPUBLICA, Federico Fasano Mertens, quien indicó: «No va a haber una reforma del Estado si antes no hay una reforma cultural, una verdadera revolución cultural». He allí el principal mérito del Agora de LA REPUBLICA, que seguramente será profundizado en el esfuerzo conjunto con el Centro Uruguayo de Gestión y los 22 seminarios que se realizarán en los próximos doce meses: la Reforma del Estado es, en primer lugar y esencialmente, una empresa profundamente política y de dimensión cultural. Involucra necesariamente a toda la sociedad, a todos sus estamentos. En primer lugar a los trabajadores; por supuesto que a los funcionarios públicos, que son más de 250 mil, pero también a todos los trabajadores, sean públicos o no, que reciben los servicios del Estado y que por sobre todas las cosas son sus propietarios y deben ser los protagonistas de su transformación. Debe aportar la academia, en primer lugar la Universidad de la República, que será sujeto y objeto de los cambios en tanto parte del Estado a reformar. Deben contribuir los partidos políticos y la ciudadanía toda desde los más diversos ámbitos y modalidades en que se estructura nuestra sociedad. Allí un primer punto clave, la dimensión que se le pretende dar a la Reforma del Estado. Otro aspecto central es ¿para qué reformar el Estado? Ninguna reforma del Estado es neutra o inocente. La definición, justa, de que es una empresa que involucra a toda la sociedad, no puede ni debe ocultar que es una reforma impulsada por un gobierno de izquierda y desde la izquierda. La derecha ya impulsó una reforma del Estado; sus representantes políticos, económicos y mediáticos, siguieron y siguen defendiendo esa visión que en sus aspectos centrales fue rechazada por la ciudadanía en una resistencia ejemplar que tuvo como protagonistas a los trabajadores organizados y a la izquierda.

Ahora la izquierda tiene la oportunidad de promover una reforma cuyo objetivo es pasar de un Estado postrado y debilitado, concebido para reproducir el statu quo, a un Estado dinámico, transformador, promotor y constructor del cambio, palanca central del Uruguay productivo, solidario y democrático. El solo hecho de que quede un Estado para reformar es una victoria de la izquierda y de la sociedad toda.

La empresa es enorme, los riesgos proporcionales, pero es imprescindible encararla. No se comienza de cero. El primer gobierno del FA impulsó la Reforma de la Salud, la Tributaria, la Laboral y de las Políticas Sociales. Todas ellas están vinculadas e integran la Reforma del Estado, concebida no como un acto administrativo sino como un proceso social, político y cultural. Se requerirá mucha audacia, mucha decisión, mucha capacidad de articulación y mucha paciencia. El presidente Mujica dijo con acierto que el Estado ha sido parte sustancial de la construcción de nuestra identidad histórica como nación. En este proceso de reforma estará en juego nuestra construcción identitaria hacia el futuro. Nada más y nada menos.

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