EDITORIAL

Cambia, todo cambia

Es común que en los festejos del 1º de Mayo se debata sobre las propuestas e iniciativas del PIT-CNT, donde se mide el tipo de relación del movimiento sindical con el gobierno de turno.

Como era de esperar, la dirigencia de la central de trabajadores tuvo una actitud madura, serena, donde no ocultó sus propuestas como clase social organizada pero a la vez supo entender que el segundo gobierno progresista del Frente Amplio, abre paso a la profundización de la democracia y al avance de la misma en la perspectiva de la justicia social.

La intervención de Oscar Andrade, uno de los dirigentes más lúcidos del sindicato de la construcción, mostró al proletariado comprometido no sólo con una solución obrera, sino con un proyecto nacional que contemple a capas y clases sociales, que apunten a un desarrollo del país que permita acumular riquezas y que a la vez permita la redistribución de la riqueza.

A través de la intervención del dirigente del PIT­CNT Gustavo Signorelli, surgió un nuevo movimiento sindical que no sólo reivindica, que es lo que le corresponde, sino que además analiza en profundidad la perspectiva del país y de las distintas clases, dentro del actual modelo económico que vive un proceso de transición entre el neoliberalismo de Luis Alberto Lacalle y otros, y lo que ha sido el gobierno de Tabaré Vázquez y la continuidad que ahora expresa José Mujica.

La novedad es que el movimiento sindical, organizado en el PIT-CNT, por primera vez se autoanaliza, se autocritica, y pone en el primer plano la violencia doméstica.

Todo dicho con una gran virtud: los culpables no son «los otros», sino que la enfermedad la tenemos dentro de nuestras propias filas.

Es de esperar que la academia, más preocupada por la historia que por la continuidad, sepa comprender que por primera vez hay un sector social, con profundo contenido de clase, que asume sus propias miserias y las hace públicas.

Sería bueno que los banqueros, los grandes empresarios, los gobernantes, los periodistas, los exportadores, los futbolistas, los recolectores de basura, tuvieran la misma valentía de decir todo lo miserables que somos los seres humanos, con la idea de salir adelante y de construir un sociedad más humana, donde no haya que escuchar a las hormigas para sentirnos un poco mejores.

Es de esperar, también, que COFE y Adeom, algún día recomienden a sus afiliados, que vale la pena servir al conjunto a los uruguayos.

Entonces, bien por el PIT-CNT, por los trabajadores uruguayos sindicalizados, bien por la vida, que es lo que único importa.

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