¿La cuestión palestina o la cuestión israelí?

En LA REPUBLICA del lunes 14 de abril se publica una nota del Sr. Miguel Feldman, que pretende responder a unas reflexiones que realicé con motivo del Día de la Tierra (Yaum al Ard) que conmemora el pueblo palestino.

El Sr. Feldman se refiriere a la Declaración Balfour (1917) y cuestiona la fecha pero no el contenido textual: en ella, Gran Bretaña se manifiesta «favorable al establecimiento, en Palestina, de un hogar nacional judío», y agrega: «entendiéndose que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judaicas existentes en Palestina».

El fin de la Segunda Guerra Mundial no sólo significo la derrota del Eje, sino que EEUU y la URSS pasan a ser las potencias dominantes, las cuales junto con la ONU impulsan un proceso de descolonización, que afecta ­entre otros­, al Imperio Británico. La descolonización avanza en la región y Palestina no va a ser la excepción.

El otorgamiento de la independencia a Palestina cuestiona las aspiraciones hegemónicas de los sionistas por ser una minoría dentro de la población. La creación de dos estados favorecía que los «colonizadores» fueran mayoría en uno. El resto de la población, la mayoría, se oponía a la partición y se manifestó en contra.

No era para menos; la resolución 181 de la ONU le otorga el 56% de la superficie al futuro Estado de Israel, cuando la población judía era un tercio del total y poseía menos del 10% de su superficie.

Escribimos en nuestras reflexiones: «En vísperas de la partición de Palestina en 1948, las organizaciones militares y paramilitares sionistas expulsaron a miles de habitantes palestinos por la fuerza y el terror, mediante amenazas, atentados y matanzas, como la de Dair Yasin, donde exterminaron a todos los habitantes de esa aldea».

El Sr. Feldman reconoce que la matanza de Dair Yasin «fue cometida por el grupo ultraderechista del Irgun» y señala como líder de ese grupo a Menajem Beguin. A la luz de los derechos humanos y del carácter universal de los mismos, ¿no son estos hechos crímenes de lesa humanidad, no debieron ser juzgados y condenados a prisión esos criminales?

El mismo Menajem Beguin fue primer ministro de Israel en el período 1977-1982, y el último año invadió al Líbano. Fue responsable, junto a su ministro de defensa Ariel Sharon, de las matanzas de la población de Sabra y Chatila, dos campos de refugiados palestinos. Ariel Sharon también fue primer ministro de Israel en el período 2001-2006. Exterminar palestinos se torna una política del Estado de Israel.

El historiador israelí Illan Pappé, nacido en Haifa, califica los hechos de 1948 como limpieza étnica: más de 10.000 palestinos asesinados, tres cuartos de millón convertidos en refugiados. Otro de los crímenes del Estado de Israel ­no el menor­ es el memoricidio, negar y ocultar los hechos y perseguir a quien los hace públicos.

A los «expulsados» que el Sr. Feldman pone entre comillas, la ONU les dio el status de refugiados, y creó una agencia especial para atender a los mismos. A los expulsados en 1948 y 1967, la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU les otorga el derecho al retorno y a indemnizaciones. Esos «expulsados», como dice usted, conservan las llaves de sus casas, a las que esperan volver.

Es cierto que la Franja de Gaza fue anexada a Egipto y Cisjordania a Jordania. Pero ambos países aceptaron que son parte del futuro Estado palestino, hoy territorios ocupados por la potencia ocupante: Israel, que se niega a retirarse de los mismos y volver a los límites de 1967.

Más adelante, dice que la guerra de los Seis Días fue una guerra preventiva, por lo tanto reconoce que la inició Israel. A confesión de parte relevo de prueba. Al igual que cuando EEUU y sus aliados invadieron Irak, nunca aparecieron las pruebas de sus temores. Pero no fue la primera vez que invadieron Egipto. Cuando el presidente Nasser, en 1956, nacionalizó el canal de Suez, la zona del canal fue invadida por Francia y el Reino Unido, y la península del Sinaí por Israel.

Para descalificar mi nota, y pese a que se trata de hechos probados, el Sr. Feldman de un plumazo afirma: El resto de la nota de Elías reproduce los tópicos más habituales de la propaganda árabe contra Israel. Esa «propaganda árabe», además de haber sido comprobada por la prensa internacional, hay cientos de miles de testigos. Entre ellos, los soldados israelíes.

Sr. Feldman, el desembarco sionista en Palestina fue un emprendimiento colonial, fue y es expansionista, segregacionista. Las matanzas, que son constantes en su historia, son acciones genocidas, y muchos de sus dirigentes son criminales de guerra, todo esto en base al derecho internacional. La prensa internacional ha dejado constancia de ellas. Los testigos directos se cuentan por miles entre los sobrevivientes. La impunidad no implica la absolución.

La Comisión que integro trabaja por una paz justa, duradera y abarcadora para el conflicto árabe­israelí. En este marco, proponemos en primer lugar la construcción de una educación para la paz, siendo uno de los primeros pasos ­a partir de la fraternidad­ aprender a convivir en diversidad. Esto implica aprehender (incorporar) el hecho de que más allá de las diferencias culturales, religiosas e idiomáticas, somos habitantes de un mismo planeta. En ese sentido impulsamos la hermandad de los pueblos, ya que el intercambio que se dé, permitirá que los ‘otros’ sean también ‘nosotros’.

Por otro lado, los pueblos que hemos padecido las violaciones de los derechos humanos no podemos permanecer indiferentes a prácticas que los desconocen, aquí o en cualquier lugar del mundo.

La Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino ­ Uruguay es solidaria con un pueblo que sufre, y muchos de sus miembros se inspiran en las palabras de un galileo: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis» (Mateo 25:40).

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