Merecido reconocimiento
La semana pasada el gobierno realizó un muy merecido homenaje a un funcionario por la labor realizada. Encontramos oportuna, feliz y merecida la iniciativa gubernamental porque en un país donde acostumbramos a señalar la paja en el ojo ajeno no viene mal reconocer a quienes realizan su labor a conciencia, con efectividad y sin grandes alharacas. En el marco de la 17ª reunión de la Junta Nacional de Drogas (JND), sus integrantes le rindieron un sentido homenaje al inspector mayor Julio Guarteche, quien hasta ahora y por un plazo de 10 años estuvo al frente de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid).
El gobierno reconoció que a partir de su gestión hubo un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico en el Uruguay. Pero si fue oportuno y merecido este reconocimiento fue también muy apropiado advertir que el homenaje se hacía extensivo a todo el equipo de personas que desempeñan tareas en el combate a las drogas. La gestión Guarteche fue de una efectividad, una transparencia y una inteligencia (engalanado con un impresionante manto de paciencia) como nunca antes se había vivido en el país.
Tuvo que apechugar contra un país donde la venta y el tránsito de drogas era descomunal y ya estaba amenazando la supervivencia en condiciones normales a toda la comunidad nacional. Guarteche y su equipo supieron acertar en la filosofía con que se debía enfrentar un flagelo no menor que hacía estragos especialmente entre los jóvenes. En un mundo de la droga donde todos sabemos que existe una violencia irracional, que también viene acompañada por la corrupción apoyada en el dinero que se maneja, tal como nos lo muestran las películas con que nos invaden los Estados Unidos, donde uno no sabe si quieren advertirnos del peligro de este mal o convencernos de que es mejor no meterse con él, Guarteche y su equipo supieron transitar con la frente alta y las manos bien limpias.
El cambio de estrategia respecto al tratamiento del problema de la droga generando dos niveles diferenciados: por un lado, cortar o ir obstaculizando gradualmente que nuestro país se convirtiera en un centro de tránsito hacia Europa y, a su vez, un centro de lavado de dinero, y por otro, encarar la drogadicción interna cortando las bocas de abastecimiento pero a su vez convenciendo a los ciudadanos que el drogadicto era recuperable, buscando que no cayéramos en prácticas sociales promovidas en anteriores gobiernos parecidas a las que se realizaban en épocas pretéritas con los leprosos. Recordemos que Uruguay fue durante muchos años definido, en eventos internacionales, como un país de tránsito y de lavado de dinero, sin embargo, los gobiernos anteriores, descalificaban dichas afirmaciones, pero poco hacían para investigar y cambiar esa realidad.
Llegó un gobierno con menos humos patriarcales y fundamentalistas y con los ojos en la tierra y sus habitantes y comenzó a apoyar el trabajo y la visión de Guarteche. Comenzaron así a generarse leyes y mecanismos que cada vez más iban cerrando el círculo y generando trabas mayores al narcolavado. Los controles del Banco Central, las normas hacia el mundo financiero, la eliminación de las Safis (a pesar de todo lo que se comprobaba que se realizaba de ilícito a través de ellas, nunca generó medida alguna), el secreto bancario que era como tocar a una virgen (también fue readecuado de manera que no fungiera como un escudo protector), en fin, funcionó un equipo que le imprimió un perfil integral a la temática, trabajando contra las adicciones, realizando prevención y represión. Hoy, nuestro país goza de un prestigio bien ganado a nivel de los organismos internacionales, a diferencia de cinco años atrás, momento en que el país estaba próximo a ingresar a una lista de países no cooperante con las consecuencias de ello sobre las inversiones, el turismo, etc. Con esta visión antagónica a la de administraciones anteriores, tanto Guarteche como la Junta Nacional de Drogas lograron que el país integrara los organismos internacionales en la materia, se creó una Secretaría Nacional Antilavado, se adecuó la ley, todo lo cual desembocó en que en 2009, Uruguay fuera evaluado como uno de los mejores países de la región, en cuanto al control del lavado de dinero. La droga y en particular la pasta base sigue siendo un problema serio en la sociedad, pero nunca como en este período de gobierno se incautó tanta droga, más que en todas las administraciones anteriores juntas y nunca hubo una política integral y una decisión política tan firme para enfrentarla.
Finalmente y no menos importante el inspector Guarteche, hoy director nacional de la Policía tiene otro desafío: convertir a la Policía en un ejemplo y motivo de orgullo para todos los uruguayos.
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