HAITI, ¿era previsible?

Las imágenes que recibimos desde Haití desafían nuestra más endiablada imaginación. La solidaridad internacional se moviliza para que lleguen los víveres y medicamentos. Parecería que la cantidad de insumos no es el principal problema sino la capacidad de organizar la entrega de alimentos y medicinas al que lo necesita. Ni Albert Camus para escribir «La peste» hubiese tenido mejor escenario. Seguramente no pensó que algo similar podía ser realidad.

Sin embargo, desde la primera información que recibí por la TV del terremoto en Haití me vuelven y revuelven a la memoria aquellos comentarios que escuché en la clase de Biología del viejo IAVA, el querido y recordado preparatorios Vázquez Acevedo (Cuando era el único público de todo Montevideo)

 

Efectivamente el profesor Gerardo Ghèrard era el docente en Biología para los alumnos de preparatorios de Derecho. Corría el año 1960. Entre los temas de la célula, los huesos del cráneo y el ADN (una novedad absoluta en aquellos tiempos) había una bolilla que trataba de la población mundial y la producción de alimentos. Refiriéndose a Haití nos dijo que la relación entre población, miseria y retraso de la infraestructura pronosticaban una catástrofe en menos de 50 años. Le tomé nota, entre impresionado y desconfiado: «Si no se cambian las circunstancias en Haití, hacia fines de siglo sucederá que aunque los alimentos estén en el puerto o aeropuerto no habrá ni condiciones ni tiempo suficiente para que lleguen a quienes los necesitan. Morirán de hambre».

Hoy nos impacta aquel pronóstico. En aquella época un tanto optimista de la Humanidad estos pronósticos parecían tremendistas. Por algo le presté atención, aunque dudaba del contenido era de tener en cuenta quién lo decía. Una autoridad en el tema. Estábamos acostumbrados a estos personajes, donde nos encontrábamos semanalmente con cuatro o cinco de estos hombres y mujeres de profunda cultura y erudición, con vocación fuerte y manifiesta de educar a los jóvenes.

 

Nos parecía que la Humanidad podía resolver los problemas que se planteaba, siguiendo aquella afirmación de Marx, en el S. XIX. En ese comienzo de la década de los sesenta Juan XIII, Kennedy, la revolución cubana, Khrushov, llenaban la escena, tensa pero con cierto optimismo. Recuerdo una sonada polémica en Marcha entre el estudiante Vicente Cremanti y el Dr. López García, jesuita. Ambos regresaban de China por distintos motivos, uno por un viaje de FEUU y el otro como misionero expulsado. El tema que planteaba Cremanti era que en China se había logrado dar de comer por lo menos una vez al día a 1.200.000.000 chinos!!!! Era una obra titánica soñada por la Humanidad y nunca realizada, salvo en esta época de Mao. El médico sacerdote decía esto no es suficiente, los chinos también merecen ser libres. Nos proponíamos tocar el cielo con las manos.

Sin embargo en Haití se seguía fraguando su trágico destino de miseria, explotación y sin que fuera atendida en su penoso vivir.

Si lo tenía planteado Gerardo Ghèrard, se supone que el problema tuvo que ser avizorado por otros con capacidad de tomar iniciativas de solución. Hoy el terremoto y ahora las lluvias nos dicen que la visión se cumplió. Sin terremoto seguramente el destino seguiría siendo el mismo. ¿Hasta cuando?

 

La previsión de almacenar alimentos entre los mayas era ampliamente superior a la de cualquier país latinoamericano, obviamente que Haití. En la época precolombina los mayas, y de un modo distinto también los incas, podían hacer almacenamiento para evitar hambrunas con un año de anticipación.

Hace unos meses la ministra de Educación Primaria (sic) de China (a cargo de 600.000.000) de niños manifestó ante Unesco que tenían cubierta la demanda de educación primaria y se interesó en la experiencia uruguaya (¡!) del sexto, séptimo y octavo grado pues se proponía, también, dar enseñanza media a todos los jóvenes chinos entre 12 y 15 años de edad. (Atención Comisión Interpartidaria de educación y Codicen).

Es evidente que hay diferencias entre los precolombinos y los actuales latinoamericanos, pero también las hay con los actuales chinos.

¿Cuántas Haití hay en este mundo S. XXI? Los gastos en guerras defensivas y ofensivas, la insanía de gastos superfluos de ricos en dinero y miserables en valores humanos, afectan nuestra conciencia.

¿No está aún la Humanidad en condiciones de resolver estos problemas que ya se ha planteado?

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