¡Wilson y su prédica!

Doreen Javier Ibarra

Decía en oportunidad de votarse un proyecto de ley para instalar un monumento a Wilson Ferreira Aldunate:

Son muchos los motivos por los cuales estoy convencido de que Wilson Ferreira Aldunate merece que en Montevideo se erija un monumento, donde su figura señera aparezca como ejemplo de todos los uruguayos.

Wilson fue un dirigente político eximio de su Partido Nacional, del sector político «Por la Patria», pero también de todo el país. Wilson siempre fue claro, preciso, severo, muy severo en sus intervenciones cuando significaba defender sus ideas, cuando significaba defender a su Partido Nacional, pero, sobre todo, cuando significaba defender al país, a la patria, al Uruguay.

Wilson Ferreira fue un adversario nuestro, del Frente Amplio, leal, consecuente, y en 1971 su Partido, su sector político, presentó un programa de gobierno con el cual nosotros, como fuerza política reciente, teníamos importantes coincidencias. Si ese programa, «Nuestro compromiso con usted», se hubiese concretado conjuntamente con la propuesta y las treinta medidas del naciente Frente Amplio, sin duda hubiésemos transitado por un Uruguay distinto, por un país que habría evitado el sufrimiento, que a los muy pocos años tuvo que pasar a raíz de la instalación de la cruel dictadura, consecuencia en definitiva de la traición de un Presidente de la República, Juan María bordaberry, que fue electo por la mayoría del país; esa traición que los uruguayos no debemos olvidar.

Wilson Ferreira Aldunate actuaba con una grandeza política y personal admirable. Recuerdo un acto en la Plaza Matriz, que debe de haber sido allá por fines de mayo o principios de junio de 1973, a muy pocos días y muy pocas horas de que se concretara el golpe cívico militar. Allí concurrimos, porque éramos solidarios con aquellos que luchaban por la democracia, la libertad y la defensa de los derechos humanos en nuestro país, y vimos a Wilson hacer un discurso fuerte, enérgico, en defensa irrestricta de las libertades y de la Constitución del país.

Wilson Ferreira Aldunate en el exilio fue incansable en la denuncia de las permamentes violaciones de los derechos humanos en nuestro Uruguay, perpetradas por esa dictadura atroz que se había instalado en nuestro país. Recorrió el mundo de extremo a extremo e influyó, en gran medida, en forma favorable, sobre importantes dirigentes políticos, a nivel mundial, como por ejemplo sobre los Kennedy, en Estados Unidos.

Participó activamente en el exterior, a través de la Convergencia, que fue un instrumento apto para movilizarse a nivel internacional y solicitar la libertad de todos los presos políticos y, en especial, la libertad de nuestro líder, en aquel momento el General Líber Seregni. Allí en la Convergencia estaban representados todos los partidos políticos de nuestro país, los proscriptos y los no proscriptos, y Wilson Ferreira Aldunate impulsó, junto a otros dirigentes políticos, el reencuentro de los uruguayos, a fin de derrotar la dictadura cívico- militar.

Fue obligado a exiliarse, ya que su situación era absolutamente insostenible en el Uruguay y también en la Argentina, donde los esbirros de la dictadura uruguaya y también los integrantes de los gobiernos de distintos países del cono sur conformaron ese plan maquiavélico, el «Plan Cóndor», para asesinar a patriotas uruguayos. Allí cayeron militantes como Zelmar Michelini, Gutiérrez Ruiz, el compañero Liberoff. Wilson Ferreira Aldunate se salvó apenas, gracias a avisos que recibió en Argentina.

Yo estoy seguro, señor Presidente, que si en 1971 Wilson Ferreira Aldunate o nuestro Frente Amplio –a través del compañero Líber Seregni– hubieran ganado las elecciones nacionales, sin duda alguna estaríamos frente a un Uruguay distinto y no tendríamos que haber conformado, como lo hizo el señor Presidente de la República, con el acuerdo de todos los partidos políticos, la Comisión para la Paz, para buscar la verdad y la justicia por el tema de los desaparecidos y de esos niños que aún no hemos encontrado.

En 1984 miles y miles de frenteamplistas optamos por acompañar al Partido Nacional, cuando llegó su líder indiscutible del exilio, Don Wilson Ferreira Aldunate. Recuerdo que nuestras banderas tricolores se desplegaron en la Avenida Agraciada, por cientos, dando la bienvenida a un patriota que predicó la defensa de las libertades y la Constitución en nuestro país.

Termino diciendo que Wilson Ferreira Aldunate fue realmente un hombre audaz en política, solidario, fraterno, de una capacidad increíble, brillante, intachable en su moral y verdadero representante de gran parte de los uruguayos.

Diputado del EP-FA

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