Política-Cultura
En cualquier sociedad existen enfoques intelectuales-culturales, teñidos de elitismo, autodefinidos como apolíticos, pretendiendo no tener nada que ver con la política. Concepto opuesto expresó Mujica en su discurso en el Parlamento: esto es, poniendo la política en el centro de un proyecto nacional. Esta reflexión en primer lugar, es continuación de mi nota anterior titulada ¿Sorpresa? En segundo término, surge en momentos en que escucho a Juan Sebastián Bach, respecto del cual se pueden extraer muchas enseñanzas, y no precisamente desde el punto de vista estrictamente musical. Trato de ubicarme en la época que le tocó vivir al excepcional músico. Finalizaba la guerra de los treinta años, (1618-1648), inicialmente un conflicto religioso, reforma y contrarreforma dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, para extenderse luego a toda Europa, por razones no necesariamente relacionadas con la religión, sino fundamentalmente políticas.
Sin embargo, las causas que la generaron siguieron sin resolverse durante mucho tiempo. En ese mundo nació Bach, 1685. Indudablemente su personalidad se desarrolló en una realidad cultural y política, donde era importante la influencia de los luteranos, que mucho sabían de música. Estos habían reafirmado y desarrollado la forma musical Coral, poniéndola en el centro de la Iglesia Luterana como un verdadero dogma de fe y sentimiento. Lo cual Bach heredó, promovió y desarrolló, llegando a ser el gran maestro de dicha forma, en la que la palabra y la melodía popularmente conocidas, se tornaban poderosas por el canto de la comunidad y de la creencia común de fe. ¿Estuvo la política al margen? ¿fue ignorada en la obra del genio?
Años después, Beethoven, en pleno proceso de desarrollo de su sordera, crea en 1803 la tercera Sinfonía-Heroica, que significará un hito en la historia de la música. ¿En quién se inspiró? En todo caso si fue en Napoleón, lo cierto es que en 1804, lo rechazó repudiando su coronación como emperador. Aunque otros sostienen que se inspiró en un futuro viaje que haría a Francia, y que el cambio tuvo que ver con la cancelación del mismo, y a la creciente rivalidad entre Francia y Austria. Cualquiera sea la fuente inspiradora: ¿habrá estado la política al margen?.
No hablemos del Uruguay de la dictadura, donde los repudiables cívicos y militares gobernantes, en función de su ideología política, consideraron de interés general, político y cultural, torturar, censurar, prohibir, echar del país a artistas como Zitarrosa, Viglietti, Los Olimareños y tantos otros. ¡Hasta Gardel fue censurado!
Cultura es: costumbres, códigos, normas, maneras de ser, religión, rituales, reglas de comportamiento, creencias, etc. Es lo que, según la Unesco, hace de nosotros seres racionales, críticos, autocríticos, éticamente comprometidos, a través de la cual discernimos valores, efectuamos opciones regulando el comportamiento de las personas. Es decir, se hace política, actividad tan vieja como el mundo que busca dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, del interés general, efectuando opciones y aplicando valores a tales efectos. Y la cultura por supuesto, no está al margen de ello. Más bien todo lo contrario.
Es en definitiva ese largo viaje circular que el Hombre ha realizado desde sus inicios no en vano ya Aristóteles definía al ser humano como un animal político por excelencia desde las viejas unidades tribales integradas, ciencia y arte incluidas, pasando luego, adelantos tecnológicos mediante, a la especialización, división, ¡y a las guerras! entre ciudades-estados, imperios, sectas religiosas. Y finalmente, la modernidad que nuevamente nos muestra globalización, universalización. En todo ese trayecto, ¿las artes han existido en el vacío, ignorando la política, cuando ésta busca dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, del interés general? ¿Qué piensan ustedes?
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