EDITORIAL

La solución a la crisis es política

Es necesario sustituir al sistema capitalista predominante en el mundo, porque es el verdadero responsable de la crisis global. Solucionar la actual crisis depende, sobre todo, de una decisión política. La hegemonía del capitalismo financiero pretende salvar a las grandes corporaciones en detrimento de los pueblos, y eso merece impulsar modelos alternativos, y como dijo el profesor argentino Eduardo Hernández, la instalación del socialismo del siglo XXI sería la salvación de la humanidad en sustitución del sistema imperante, altamente consumista y destructivo.

Las principales causas de la debacle son el desenfrenado apetito energético de Estados Unidos y otras potencias. Fue por ello que ese país encabezó las guerras contra Afganistán e Irak, no sólo para apoderarse de las riquezas de ambas naciones, sino a fin de ejercer un mayor dominio del petróleo del Medio Oriente.

La solución de la actual crisis global del capitalismo es política. La política tiene que dominar la economía, porque más que en una globalización estamos frente a una competencia global, en medio de una debacle que no es coyuntural, sino estructural y sistémica.

Desde que empezó la crisis, muchos expertos privilegian en sus enfoques y análisis el aspecto financiero y económico, ignorando que se trata realmente de un fenómeno estructural y sistémico del capitalismo. Esto se evidencia en que ahora la crisis es además, y por primera vez, alimentaria, energética, ecológica, ética, de valores y social. Es peor que la de 1929, porque hay una globalización del mercado capitalista, lo cual quiere decir que el fenómeno se transmite de forma inmediata a otras partes del mundo. La naturaleza de aquella era sólo financiera, pero la actual es estructural y sistémica.

Se equivocan quienes piensan que tiene solución mediante la aplicación de las fórmulas keynesianas, que tienden a confundir al decir que se puede salir de la debacle mediante mejoras en la distribución y el salario.

La solución es política. Sólo regresando a una programación y planificación económica, con una fuerte intención de cambio se puede transformar esta situación.

La única solución es crear las condiciones hacia el socialismo.

Es necesario por tanto crear las condiciones, no sólo económicas, sino políticas, para transformar la crisis en una gran oportunidad.

América Latina representa hoy una experiencia nueva. Los gobiernos socialistas y progresistas en la región son un punto de partida excepcional para seguir avanzando con procesos revolucionarios y realizando formas de socialización, con redistribución no sólo de salario, sino sobre todo de la riqueza social, que pertenece a los trabajadores, los eternos postergados en todas las crisis del capitalismo a lo largo de la historia. América Latina recorre caminos nuevos y es la oportunidad para seguir construyendo nuestra patria grande, para todos.

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