Los perdedores actúan como si hubieran ganado
Parecería que todo ha cambiado en el panorama del relacionamiento político entre los partidos, ya que hubo reuniones sobre algunos temas que han sido muy fructíferas en la búsqueda de mayores consensos nacionales y de políticas de Estado.
Sin embargo, la realidad es cruel y está comenzando a dar pautas que es muy poco lo que ha cambiado. Es más, temo que el partido de gobierno peque de ingenuo y piense que blancos y colorados van a cambiar su estrategia de bombardear día a día al gobierno, como lo hicieron durante los últimos cinco años (y así les fue).
No se trata de ser extremista ni pesimista. En la primera sesión de ambas Cámaras la derecha salió a plantear como primer tema de discusión sobre una persona que realizó una huelga de hambre en Cuba y falleció.
Es alarmante. Todos los problemas que habían denunciado que existían en el país a causa de la primera administración del Frente Amplio durante la campaña electoral, desaparecieron por arte de magia. La invasión de EEUU a Irak, y luego a Afganistán, la llegada del Ejército de EEUU a Haití por fuera de las resoluciones de la OEA, la instalación de bases norteamericanas en Colombia, los atropellos israelíes a los palestinos, ninguno de estos hechos, que dan vida a la industria armamentista de EEUU, fueron considerados prioritarios por la derecha uruguaya. Les pareció más importante lo sucedido en Cuba.
Van por mal camino mientras sigan liderados por un político «de la guerra fría».
El siguiente paso que han dado de exigir determinadas cuotas de participación en algunos lugares de aparato estatal y anunciando que no cambiarán la actual correlación político partidaria (que no se ajusta a la realidad) en dos organismos, es también particularmente sugestiva. Pasamos de un no importarles durante la pasada administración la participación directa en organismos del Estado desde donde podrían controlar a la mayoría a estar armando un paquete hermoso en el que quieren finalizar como víctimas del «patoterismo», del uso desmedido de las mayorías, del «avallasamiento» de las minorías.
Arguyen, por ejemplo, que no quieren dejar en manos de la mayoría organismos como el Tribunal de Cuentas y la Corte Electoral porque el gobierno quedaría sin un control equilibrado, neutro. Me pregunto, durante el primer gobierno del Dr. Sanguinetti, durante la administración blanca, ¿cómo era la proporción política?, cuántos frenteamplistas ocupaban cargos en dichos organismos? Por otra parte, el TCR, es un organismo de control operativo del Ejecutivo pero por la Constitución, quien está mandatado a realizar una función de control activo, y dispone de varios mecanismos para ello, es el Poder Legislativo. De manera que aunque no tuvieran representantes en ningún organismo estatal, podrían ejercer un adecuado control desde el Parlamento.
Pero, es como todo, si se les invita a sentarse a conversar a buscar puntos de acuerdo, ya se sienten los ganadores. Con sorpresa, las mayorías nos encontramos con que ahora hasta exigen, porque son exigencias, cuotas en el BROU (esta es una cuereada con una larga historia por lo que el gobierno no debería ceder aunque estuviera dispuesto a hacerlo), participación en organismos paraestatales, hasta en las sociedades anónimas de las empresas públicas.
La frutillita de la torta es que comenzaron al igual que en el otro período a entorpecer el trabajo ministerial con llamados a Sala a los ministros, cuando llevamos una semana de gobierno.
Como diría don Verídico, «perdieron la chaveta». La desubicación es supina y solamente se explica como fruto de una estrategia de cara a mayo, en primer lugar, para luego apuntando al 2014 ir encerrando al gobierno de manera que parezca que les cierra todas las puertas.
Hay cosas más importantes en el país que negociar «puestos» con los blancos, porque se reduce a ello todo este tinglado que están armando. Si quieren continuar con el TCR y la Corte Electoral como están integradas, que lo hagan, si encuentran productivo para el país y rentable políticamente para ellos comenzar la calesita de visitas de los ministros y directores de empresas del Estado al Parlamento, pues bien que lo hagan.
El gobierno no puede perder la brújula, eso lo dejó en claro el Presidente de la República, y ella no pasa por escaramuzas desgastantes sino por aumentar la riqueza del país, mejorar la distribución y conseguir más y sobre todo mejores inversiones para un pueblo más y mejor preparado y con un excelente sistema de salud.
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