Que la Universidad abra sus puertas
En su primer discurso como presidente de la República, José Mujica puso el acento en la necesidad de extender el conocimiento, dándole un lugar privilegiado a la Universidad de la República (Udelar) a través de planes de descentralización.
Como es sabido, la Universidad pública de nuestro país es autónoma, por lo cual no debe seguir obligatoriamente los dictados del poder central. Pero nadie desconoce la conveniencia de que haya un talante similar entre la Udelar, el Poder Ejecutivo y el Parlamento para que los proyectos universitarios cobren un nuevo vuelo.
Si se quiere, la convergencia del poder político con la Udelar es parte de las políticas de Estado, esa definición en la cual todos los actores partidarios coinciden que es una necesidad para la nueva etapa que vive el país.
Pero el futuro de la Universidad está en manos de los docentes, estudiantes y egresados, quien son los responsables de que la mayor casa de estudios siga transitando por los caminos de la democracia y de la eficiencia, teniendo como meta la atención de las nuevas generaciones para un país que apuesta al crecimiento, con la aspiración de transformarse en una sociedad desarrollada.
En este sentido cobra significación la próxima elección en la Udelar. El 24 de marzo 98.114 egresados, 6.356 docentes y 79.102 estudiantes elegirán sus representantes a la Asamblea General del Claustro (AGC), al Consejo de cada Facultad y al Claustro de cada centro.
Se nos informa desde la Corte Electoral que se presentaron 245 listas entre los tres órdenes, correspondiendo a los 16 centros universitarios, lo que muestra una fuerte competencia interna y el interés por parte de distintos actores universitarios de participar para poder incidir en la conducción de la Udelar.
Sin inmiscuirnos en el debate interno, tenemos igual la obligación de señalar críticamente que ese debate de ideas, de propuestas y de programas, ha quedado encerrado entre las paredes de las distintas facultades.
La sociedad uruguaya, universitaria o no, desconoce lo que está en juego en esas elecciones, asunto que nos importa a todos en la medida que la Udelar tiene un papel rector, como lo tuvo siempre, en la construcción de los proyectos colectivos.
Sabemos que en el último año tuvimos las elecciones internas, las nacionales, el balotaje, los comicios en la enseñanza y que ahora nos preparamos para las elecciones municipales de mayo, y que eso puede cansar a la ciudadanía. Pero de ninguna manera es conveniente que los temas de la Udelar no broten hacia la sociedad, aunque más no sea para tenerla informada.
Faltan pocos días para que el demos universitario concurra a las urnas, pero en las horas que faltan sería bueno que la Udelar abriera todas sus puertas y ventanas para que se conocieran sus inquietudes y sus debates.
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