Viejos y nuevos cambios
La primera semana del segundo gobierno del Frente Amplio, encabezado por José Mujica, ha sido pródiga en señales políticas y disparadores polémicos. Es natural.
Las señales más generales han sido dos, y muy importantes.
En primer lugar la voluntad de diálogo y de trabajo con todos los sectores de la sociedad, políticos y sociales. Eso que Mujica resumió en su discurso ante el Parlamento con la frase: «Patria para todos y con todos».
En segundo lugar la idea fuerza de promover la participación ciudadana en la resolución de los problemas y más abarcativamente en la propia gestión del gobierno.
Sobre el primer punto, los ejemplos más claros son la conformación de los grupos multipartidarios para discutir políticas de Estado en cuatro temas claves (seguridad, educación, energía y medio ambiente) y la intención de concretar la integración de la oposición en la conducción de las empresas públicas, entes y servicios descentralizados.
Sobre el segundo aspecto, clave en una concepción clásica de un gobierno de izquierda, las señales pueden parecer más difusas pero no por ello son menos trascendentes.
La participación popular fue clave en la campaña electoral del Frente Amplio. La masividad, creatividad y constancia en el tiempo, de la presencia ciudadana fue un factor distintivo y definitorio de la campaña del FA.
No sólo la que se expresó en los multitudinarios actos, en Montevideo y todo el país, las caravanas y los «banderazos»; todo ello muy importante. Lo decisivo, aunque quizás menos visible, fueron las decenas de miles de personas que organizadas o por las suyas, discutieron, defendieron la gestión del gobierno y convencieron a otras decenas de miles de votar al FA.
Encontrar los caminos para mantener esa participación, en distintos niveles y por distintos temas es una apuesta clave del segundo gobierno del FA y particularmente de su presidente, José Mujica.
La participación ciudadana es un elemento clave y diferenciador de un proyecto de izquierda de uno de derecha. Uno de los componentes fundamentales del neoliberalismo fue y es la fragmentación de la sociedad, el desinterés, la transformación del ciudadano en consumidor.
Un gobierno de izquierda, para serlo y para lograr las transformaciones que promueve, debe actuar en una sociedad de ciudadanos.
Hay experiencias de participación en el primer gobierno nacional del FA y también en los gobiernos municipales de izquierda.
Algunos ejemplos de ello son la definición, aplicación y control de ejecución del Plan de Emergencia; los presupuestos participativos en las comunas; desde lo institucional, las rendiciones de cuentas permanentes, tanto con los Consejos de Ministros en todo el país, como en la serie de asambleas públicas promovidas por Tabaré Vázquez.
Un ejemplo nada menor, y poco destacado, es la decisiva participación de cientos de miles de trabajadores organizados, en sus sindicatos y en el PIT-CNT, a través de los Consejos de Salarios y otros ámbitos para lograr una de las redistribuciones de riqueza más importantes de la historia nacional en tan corto período.
La decisión en este segundo gobierno, presidido por José Mujica de profundizar los cambios lleva consigo encontrar caminos para ampliar la participación.
Para lograr este objetivo, lo primero es que la sociedad tenga claros y comparta mayoritariamente, los objetivos por los cuales participar y luchar.
Eliminar la indigencia y reducir a la mitad la pobreza es uno, claramente especificado, uno de los elementos centrales para ello parece ser el rebautizado Plan de Solidaridad Habitacional.
Reformar el Estado, transparentarlo, hacerlo más eficiente y democratizarlo es otro.
También ha sido enunciado como central transformar la educación, todo el sistema educativo, pero básicamente el público en todos los niveles.
Atender el problema de la seguridad ciudadana, combatir la pasta base, empezar a resolver la situación de la minoridad infractora, también integra la lista.
Otro esbozado, pero todavía no claramente, es la democratización de la información y del sistema de medios.
Estos puntos y seguramente algunos más que irán surgiendo, no demasiados esperemos, porque una enseñanza es que lo esencial no puede ser infinito, porque corre el riesgo de dejar de ser esencial, son la cara visible de la propuesta de cambio y son también, los convocantes centrales a la sociedad.
Es necesario plantearlos con claridad, definir los objetivos y también los mecanismos para pasar a un nuevo nivel de participación ciudadana.
No hay apuro, pero sí urgencia.
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