Postulación indecente e indeseable
«No hay nadie más sin apuro
que un pueblo haciendo la historia»
La historia de los pueblos latinoamericanos, ubicados en Centro y Sudamérica, en los territorios que van desde el río Bravo hasta el estrecho de Magallanes (nada que ver con los confusa y mal identificados como «americanos», cuyo preciso nombre debe ser estadounidenses), muestra un «despertar», importante, consistente en la materialización lenta, pero esperemos que, segura, de las ideas libertarias de sus próceres más destacados como Bolívar, San Martín, Artigas: La concreción de la Patria Grande latinoamericana.
Luchando contra los intereses mezquino- imperialistas, valga la redundancia, del imperio yanqui, y de sus esbirros (1) traidores y apátridas que aún conviven en las entrañas de nuestros benditos países.
Hemos visto, en los años finales del siglo XX, la materialización de gobiernos con franca presencia de objetivos que han tenido en el bienestar de sus pueblos, y en especial de los más infelices, su principal leit-motiv. Y con la llegada del XXI, la concreción de ciertas ideas esenciales como la lucha en ese objetivo intraicionable e irrenunciable de nuestros países, de separarse, como medida previa e impostergable, de la «digitación» del imperio del Norte, que tuvo en la OEA a uno de sus tentáculos intencionalmente disimulados de la política del «big stick» y del «América para los americanos (del norte)».
Una de esas grandes patriadas se acaba de formalizar, en la reunión Cumbre de Cancún: un paso orgánico fundamental hacia la real organización unitaria de los países latinoamericanos sin la presencia tutelar inconveniente de los yanquis.
Eso debiera significar la muerte de hecho y de derecho de la OEA, como uno de los instrumentos testigos indecentes de la perniciosa intromisión yanqui en los asuntos de Latinoamérica.
Pero tal parece que no fue entendido así, ni por los «estadounidenses», y lo que es peor, ni por otros «latinoamericanos» , que, habiendo cumplido por años un papel de esbirros (me gusta mas decirles «cachorros») del imperio, siguen intencionalmente ciegos a los hechos que se les vienen encima como un «tsunami». Me refiero al Perú de Alan García, a la Colombia de Uribe y, aunque en un plano secundario pero no menor, por su peso, al peligrosamente «ambidiestro» México de Calderón.
Ante las discrepancias del «águila mayor», repetidas y amplificadas, (¡no faltaba más!) por sus tres cachorros de turno, respecto a la inconveniencia del mantenimiento del chileno Insulza en la Presidencia de la OEA, no se les ocurrió mejor idea que la de proponer, para sustituirlo, al doctor Tabaré Vázquez.
Seguramente, que dicha sustitución es motivada exclusivamente en una falta de acuerdo en cómo se defendieron sus intereses en el organismo presidido hasta la fecha por Insulza.
En cualquier circunstancia normal una propuesta de este tipo, como uruguayos, nos hubiera llenado de orgullo. Pero, por emanar de la banda de enemigos del alejamiento de Latinoamérica del carácter de «patio trasero» del imperio, lo sentimos como una agresión y una propuesta indecente e indeseable.
Justo en el momento en que, de concretarse el funcionamiento del nuevo organismo, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la OEA pasaría a ser un objeto de museo, aparecen estos nada despistados intentos de confundir y tratar de darle vida, por este camino espurio, a esta muerta nada prestigiosa.
Ha sido muy oportuno, claro e inmediato, el pronunciamiento del gobierno en el sentido de mantener su apoyo a Insulza, desbaratando la maniobra del imperio y sus socios.
Pero no queremos dejar de trasmitir que nos queda, igualmente, una duda, del porqué de dicha insinuación indecente, que no hace otra cosa que desprestigiar la figura de Tabaré Vázquez por provenir de quienes proviene.
¿Acaso se está insinuando que Tabaré Vázquez está «más cercano» del pensamiento, y por ende, de los intereses del imperio yanqui que el actual secretario de la OEA?
Si esto fuera un cuplé de murga, y yo el cupletero, teniendo en cuenta algunas actitudes de Tabaré, como a vía de rápido e incompleto ejemplo, la malhadada visita de Bush (h. de..), el tratado de protección de inversiones yankis, el TIFA, los intentos del TLC, algunos gestos antipáticos con hermanos presidentes de la nueva Latinoamérica, como Evo y Hugo, tratando deliberadamente de mostrar que Uruguay no integra el «eje del mal» definido por el imperio, por mencionar sólo algunos «deslices», le diría, con sorna, entre pícaro y dolorido.
«Taba: Vos les habrás dado confianza…»,
(1) Esbirro
(sum) m. desp. Persona pagada por otra para que lleve a cabo acciones violentas en su lugar: contrató a varios esbirros para que destrozaran el local.
(sum) El que se dedica profesionalmente a ejecutar las órdenes violentas de una autoridad: los esbirros del tirano .
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