Guatemala bloqueada

Coordinador Programa Vivienda y Hábitat SCC – www.sccportal.org/americalatina – blogdegustavogonzalez.blogspot.com

Este 22 de febrero la ciudad de Guatemala y todos los puntos centrales de las carreteras tanto por el Atlántico como por el Pacífico se vieron bloqueadas por más de cinco horas a raíz de las manifestaciones llevadas adelante por el gremio magisterial de este país.

Su reclamo por un aumento salarial del 16% genera en el país una convulsión de la cual como siempre las Cámaras Empresariales desatan una brutal ofensiva mediática contra los trabajadores, lamentando las pérdidas que se producen por el corte de las carreteras.

En realidad el gobierno ­bueno es decirlo­ les adeuda un 8% del año pasado compromiso firmado en su momento. Al cual debemos de sumarle lo correspondiente al año en curso.

En este país donde en el último año fueron vilmente asesinados más de 25 sindicalistas, sin saberse hasta la fecha el paradero de sus asesinos, quienes obviamente gozan de total impunidad. El gremio de Magisterio con su heroica historia a cuestas vuelve a dar muestras de su valor y se coloca en el centro del debate público con sus reclamos.

La realidad guatemalteca muestra un Congreso Nacional en el que es normal que sus 158 diputados cambien de partido según les ofrezcan nuevas oportunidades para sus arcas personales. En el que se asume como normal que una bancada de diputados comience con 20 integrantes en sus filas y termine su mandato con 5, otorgándose pases tal si fueran jugadores de fútbol, donde la política es fuertemente condicionada por los intereses del narcotráfico, las multinacionales y el imperio.

En esta durísima realidad en la que los datos oficiales acerca del analfabetismo es del 28%, las maestras y los maestros con su herramienta sindical han sido capaces de parar el país de sur a norte y de este a oeste. Una vez más los trabajadores de la educación se ponen al frente de sus reclamos y logran atraer al conjunto del movimiento popular a su causa.

El lector debe de saber que ser sindicalista en este país implica no tener ningún tipo de seguridad y el riesgo de sufrir un atentado a su vida personal o a su familia, es casi una certeza. De allí que la lucha del Magisterio Guatemalteco va mucho más allá de un mero planteo reivindicativo salarial, plantea en definitiva la existencia de un sindicalismo imprescindible para las luchas que se avecinan, están dando un verdadero ejemplo de valor y entereza el cual debemos de rodearlo de solidaridad.

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