Grecia en el Laberinto

Si no fuera tragedia creeríamos que fuera comedia. Tragedia griega y no literaria, ni Sófocles, menos aún Homero tienen nada que ver con los nubarrones de crisis que se ciernen sobre la antigua Hélade, donde Pericles en ejemplar gobierno desde la Acrópolis dictó cátedra de ejercicio del poder, donde florecieron las artes, la cultura, la navegación, el comercio y la economía y sobre todo las formas de ejercicio de la democracia, criticadas y combatidas por sus vecinos de la belicista Esparta de Licurgo. La historia nos llama a navegar sin remos en las cristalinas aguas, pero la realidad nos despierta y ubica en el siglo XXI donde los ojos de Europa se depositan en la pervertida Grecia, que violando las reglas establecidas por los popes de la economía de la eurozona, pone en peligro la «estabilidad» del sistema y por ende de su principal emblema «el euro». Sí, Grecia se ha transformado en el visible eslabón débil de una unión que, a partir de la caída del muro, aparecía como el «supra modelo» de economía de este mundo, ahora unipolar, que es el capitalismo. El objetivo era una movida fuerte para competir con el dominio universal del dólar. No es que estemos en contra de la asociación y la mancomunión de naciones, en absoluto, lo que se analiza es el manejo de estrategias que parten de bases, sino falsas, carentes por lo menos de solidez y estabilidad.

En apenas algunos años Grecia pasó a endeudarse al 113% del PBI, con un déficit fiscal de un 12%, cuando el límite, la norma «aceptable» es de un 3% para ir «tirando», pero ¡oh sorpresas! No sólo los pueblos del mar Egeo están desfasados, aquí aparece alguien que nos llega muy hondo, España, que cuenta con una desocupación cercana al 20%, un déficit fiscal fuera de control con un nivel del 12%, cuando el promedio de la Unión Europea es del 7%. Y se suma Portugal para quien también se plantean «ajustes», pero el que recibe las bofetadas es Grecia. Es el chivo expiatorio y si se quiere el laboratorio donde se experimentará un durísimo aprete de tuerca que atentará contra el nivel de vida de la población, en particular trabajadores, funcionarios de baja calificación y pensionados, así como los planes de asistencia social. ¿Por qué ese ensañamiento con Grecia? Porque han «descubierto» que falseaba cifras, balances, números y que se han transformado en algo así como los piratas a capturar y encarcelar dentro de la Santísima Unión Europea.

Tan grave es la situación que ha entrado a tallar el FMI, para poner orden y establecer los famosos planes de contención, cuyas consecuencias ya son harto conocidas, explosiones sociales y el garrote policial para sofocar la rebeldía de los que resisten a que le rebajen los salarios en un 20% entre otras medidas restrictivas hacia las jubilaciones, etc. etc. Un regalo más para la ola de derechismo que hoy reina en Europa, donde la xenofobia es desayuno, almuerzo y cena, Italia, Francia, España, Alemania, etc. Ahí los inmigrantes fueron necesarios cuando hubo que rescatar la Alemania de posguerra. Ahora en Alemania, Francia, Holanda son un estorbo tolerable, pero cuando la crisis golpea sus puertas, entonces son indeseables y en el caso de latinos y africanos: despreciables cabecitas negras. Podrá haber excepciones, no lo negamos, pero lo esencial del fenómeno europeo hoy, es un deslizamiento hacia el racismo, la demagogia y ciertas formas nuevas de fascismo contemporáneo de nuevo tipo cuya expresión más escandalosa y vergonzante es Berlusconi y la mafia italiana.

Por suerte siempre habrá fuerzas en las sociedades europeas que enfrentarán el abuso, la discriminación y el racismo, pero a no engañarse, el fenómeno derechista está y adquiere nuevas expresiones. Con cautela observo los acontecimientos allende el río y he llegado a la conclusión que más allá de coincidencias y diferencias con la política peronista de Kirchner y su esposa en la Argentina, una derrota política de los mismos supondrá la ascensión al poder de una derecha peronista demagógica y muy ligada a los sectores más recalcitrantes del gran capital agrario, así como del conservador radicalismo. Lo que lejos de calmar las aguas las encrespará a niveles difíciles de evaluar, entre otras cosas ahora en este tiempo en que el pueblo argentino celebrará los doscientos años de la Revolución de Mayo, conviene siempre recordar que en el seno del mismo subsiste una conciencia muy afirmada de las conquistas históricamente logradas, así como un afán de protagonismos y de resistencia a toda política de retroceso social, ni que hablar del político. Teniendo en cuenta que en América del Sur los que han ido más lejos en la afirmación de los Derechos Humanos, en la búsqueda de la verdad y la justicia han sido los argentinos.

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