Mujica, sin pelos en la lengua
Ayer, en su programa habitual de M24, el presidente electo José Mujica emitió una de las reflexiones más profundas de los últimos meses, que sin duda va a ser pilar fundamental de su discurso del 1º de marzo.
De alguna manera, los dichos de ayer fueron la continuidad del pensamiento esbozado en el Hotel Conrad cuando llamó a más de 2 mil empresarios a invertir e incluso a vivir en nuestro país.
Este lunes estableció que el Uruguay comienza en marzo una nueva etapa que será parte «de un proceso» porque «la historia continuará». A esa etapa le incluye dos objetivos centrales, básicos, que son: la eliminación de la indigencia y la pobreza extrema, junto a la extensión del conocimiento y la cultura.
«No es una etapa finalista», dijo para quienes pueden llegar a sentir gusto a poco, sino un período de realizaciones imprescindibles «para crecer y entrar en el desarrollo». Recién ahí, entiende Mujica, surgirán nuevas etapas, nuevos contenidos y objetivos.
Para que el próximo gobierno y para que los propios uruguayos sientan que se cumplió con el desafío, es imprescindible, para el pensamiento del próximo Presidente, contar con «el apoyo de toda la nación», lo que requiere de «muchas fuerzas», «fuerzas en común» y para ello es necesario «sumar para multiplicar los panes» y no lo contrario. Su política va a caminar en el sentido de construir una fuerza en la que «confluyan intereses distintos» y por eso la apuesta es a la «coexistencia de las diversidades».
Para Mujica es imprescindible «crecer» para «volver irreversible el fenómeno del desarrollo». En ese barco hay lugar para las «empresas tradicionales», «las empresas que incorporan nuevas tecnologías», «los trabajadores cuentapropistas», «el sistema del trabajo público», «el cooperativismo» y los modos de producción «autogestionarios». A la vez reserva un lugar para «las transnacionales».
Esta nueva estrategia de izquierda que asume por segunda vez al gobierno nacional, requiere que no se discrimine al empresariado.
«Por querer elevar la categoría de los pobres no debemos cometer el error de discriminar hacia arriba: discriminar al empresario que necesitamos», indicó con clara intención de no dar lugar al «pobrismo» como construcción ideológica.
Estos cambios que le propone a la sociedad en materia de crecimiento y de desarrollo y sobre cómo tratar las diferencias entre los actores económicos, Mujica plantea la misma filosofía para los aspectos sociales. Por eso destaca con énfasis que uno de los objetivos más importantes de su gestión será luchar contra la pobreza extrema, «esa que margina y degrada», así como la «marginación de la piel, de la raza, de la condición sexual y social».
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