Alí Primera
Alí Rafael Primera Rosell nació, el 31 de octubre de 1942, marcado por la impronta de la rebeldía y la lucha. Su tierra natal, Coro, Estado Falcón, fue la misma donde en 1795 el zambo José Leonardo Chirinos, se levantó contra los colonialistas y esclavistas.
Alí Primera fue un hombre que despuntó en la historia venezolana por su compromiso con el pueblo, frontalidad en la lucha, aguda visión política y también por haber articulado al pueblo alrededor de un sentimiento de Patria que hoy comienza a fraguar en hechos.
Fue un gran defensor del ideario Bolivariano, sembró un sentimiento en el pueblo alrededor de esa convicción, convirtiéndose así en un ejemplo de entereza y compromiso, al punto de que durante muchos años, sus canciones fueron los libros donde el pueblo abandonado leía sobre su historia y luchas.
La lucha de este cantautor, se fraguó en la Universidad Central de Venezuela (UCV), como estudiante, allí levantó la consigna «Estudiar y luchar, luchar hasta vencer», que generó un inmenso arraigo entre los estudiantes progresistas de ese entonces. Aquella era una época en que la represión policial y la desaparición de manifestantes eran tan intensas como la agitación que los mantenía en pie de lucha. Ese fue el contexto en el que este venezolano empezó a templar su militancia, declarándose abiertamente comunista y actuando en la primera línea de combate.
Alí estaba adelantado y totalmente consciente de su momento histórico, tenía una larguísima mirada que trascendía los espacios de la universidad y lo movían a buscar la lucha entre la gente con el pueblo. Cuando nadie hablaba del imperialismo él, sin complejo alguno, lo llamaba y lo denunciaba por su nombre.
En el ámbito de la cultura popular se le debe mucho, porque él fue un gran defensor de la diversidad musical venezolana, en sus discos están todos los ritmos y géneros de nuestra geografía: sangueo, malagueña, vals, gaita, golpe de tambor, etc, y además la enriqueció con el inmenso aporte de sus letras. De este modo, luchó por realzar y darle el protagonismo perdido a la música venezolana, producto de la transculturación.
La actual realidad mundial nos recuerda, cual bofetada, el ideal visionario de nuestro cantor, cuando haciendo alusión a la terrible y acumulada tragedia del pueblo haitiano escribía y cantaba: «No permitamos que el futuro nos pregunte ¿Qué hicieron ustedes por Haití? y respondamos bajando la cabeza: los hombres que cayeron son el número exacto de las veces que en un siglo mueve las alas el colibrí».
La Revolución Bolivariana y en especial el presidente Hugo Chávez, ha reavivado en la juventud venezolana la pasión por el canto comprometido de este insigne venezolano. Hoy, existe una legión de jóvenes que recorre el país y el mundo aupando la lucha de las ideas, con música de este cantautor.
Alí nos enseñó que para avanzar como movimiento no se podía hacer de forma aislada, de ahí el valor de la convocatoria política para combatir contra un sistema que sustituyó el valor humano por el dinero. Lo más importante es que nos legó una forma de lucha que exalta la alegría y desconcierta al enemigo apátrida, porque no la entiende, porque no la siente.
Alí Primera murió el 16 de febrero de 1985 y por supuesto dejó un vacío pero también una huella que será imborrable para siempre. A veinticinco años de ese hecho, recordamos con regocijo su advertencia «No sólo de vida vive el hombre», porque él está vivo en su canción insurgente y en ésta vive su voz ronca, su rabia y su ternura, acompañándonos por estos caminos de revolución que estamos construyendo.
Siempre fue un entusiasta y optimista, como se refleja en el poema que le dedicó a su compañera, Sol Musett: «Si callo para siempre, no me llores, recuérdame siempre en mi canto vivo, con alegría, no haces nada con llorar, ni con rezos ni con flores. En la tierra siempre se muere y la lucha es pan de cada día/ quizás un grito en mi garganta/ no sea más con vida, pero vive… Mi voz perdurará en tus oídos/ recuérdame siempre con amor/dedicando tu vida a cuidar/ los retoños de nuestro amor».
Honor al cantor del pueblo.
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