¡Ahora sí municipios! ¡La historia y el diagnóstico!

En base a la experiencia acumulada y una serie de actividades, tuvimos un diagnóstico del proceso de descentralización en el departamento de Montevideo.

La primera conclusión fue que el proceso era y es absolutamente válido, necesario y posible y que estos quince años habían establecido una mejora y un avance en la relación y concreción del gobierno en el territorio y con los/as vecinos/as de la ciudad.

Pero no todas eran rosas.

Otra de las conclusiones fue que este proceso presentaba algunos conflictos y nudos en lo que era la participación ciudadana y la gestión del gobierno en el sistema.

Hay confusión en la población con las características y competencias de los tres actores principales del sistema, Centro Comunal, Concejo Vecinal y Junta Local.

Se estaba careciendo de la impostergable sustentabilidad económica del proceso.

Corríamos el riesgo de encapsulamiento del proceso y que este se agotara en sí mismo, sin llegar a ser patrimonio universal de los habitantes del departamento.

¿Qué medidas adoptar? ¿Que pasos dar?

 

La corrección del rumbo

En primer lugar, se necesitaban definiciones políticas e institucionales sobre los cambios a introducir.

En segundo término, había que buscar la forma de cambiar las relaciones de poder.

En tercer lugar, era necesaria una mayor democratización del sistema político-partidario propuesto para conducir en cada zona.

En cuarto término había que mejorar la ecuación propuesta, resultado, tiempo, y calidad de los servicios. El tiempo que ha pasado desde la puesta en marcha de este sistema nos decía y nos dice que no existe un modelo exacto, final y puro de descentralización, y que esta es solamente una herramienta singular y valiosísima de principios, métodos y prácticas que posibilitan el mejor ejercicio democrático en una forma de gobernar.

 

Aspectos conceptuales de la descentralización

Básicamente, la descentralización y la centralización son dos principios organizativos que nos describen la relación de la distribución del poder entre un centro y una periferia, en cualquier institución u organización política, económica o social.

Se busca aumentar la coordinación y la integración territorial como forma de mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía y, al mismo tiempo, transferir a los vecinos más responsabilidades. En definitiva, se trata de una forma diferente, una promoción del cambio en la cultura ciudadana. Persigue la necesidad de que la gente se involucre y participe, la necesidad de que un gobierno sea rápido, que haga bien las cosas y que estas sean accesibles, y que el aporte de sus impuestos se vea retribuido en obras y servicios. La descentralización y la cercanía del gobierno a las localidades, a los vecinos, también colabora con la transparencia en la política. Cuanto más lejos estén los centros de decisión política de la vida de los habitantes, menos van a entender estos muchas cuestiones que se hacen y hacen a la política y que tienen que ver con sus vidas. Cuanto más se sepa y conozca, mejor se controla y reclama.

 

Señas de identidad del decreto

1- Aparición de temas como equidad y genero, no discriminación, inclusión social y cláusulas de salvaguarda a los/as trabajadores/as.

2- División del territorio de acuerdo a la reglamentación electoral, a las comunidades y barrios, a los ejes de circulación, patrimonios culturales, etcétera.

3- Claridad meridiana en atribuciones y competencias de los nuevos gobiernos municipales y sus representantes.

 

La afectación de intereses

La aparición de los municipios va a afectar intereses de dirigentes o de funcionarios que tienen espacios de poder, porque van a encontrarse con actores con autoridad, jerarquía política y competencias jurídicas y presupuestales. El intendente va a tener que cohabitar y convivir con un nuevo sistema de Junta de Alcaldes que no existía, con ciudadanos electos democráticamente que van a manejar recursos propios y personal, con gobiernos municipales, en algunos casos, de partidos contrarios al suyo. Va a afectar también a los diputados/as (fundamentalmente de los departamentos del Interior) porque aparecen en escena actores y organismos que ayer no existían y que van a tener que ver con la vida cotidiana de la gente. Prioriza la democracia aun a riesgo de posiciones. Desafía a los militantes a legitimarse ante la gente.

 

Un antes y un después en el mismo camino

Entonces, este Decreto es una idea, un objetivo, convertido en norma.

Este modelo es parte de un proceso verificable y perfectible. No habrá una puesta en marcha literal, mecánica, fría, no habrá un «ábrete sésamo» en Montevideo a partir de este año. Será un tránsito entre lo anterior y lo futuro. Al principio habrá desconocimiento, resistencia y críticas, y está bien: las sociedades que no critican, las sociedades que no opinan, los ciudadanos que no se oponen, hacen que estas sociedades se transformen en grises y mecánicas, sin la posibilidad dialéctica de pensar y de resolver a partir de un problema. Tendremos el mismo personal, las mismas remuneraciones, las mismas tareas, un presupuesto de carácter departamental asignado a cada municipio y un presupuesto que devendrá de las rentas nacionales cuando se apruebe el Presupuesto Nacional.

 

¿Qué tendremos?

Gobernantes más cerca de los gobernados.

Gobernados más informados y decisorios sobre la gestión de su gobierno.

 

Más transparencia.

Mayor autonomía presupuestal y manejo de personal.

Mayor legitimidad democrática de los electos.

Menos burocracia, más rapidez y efectividad.

Mejor calidad institucional de la democracia.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje