El problema de los palestinos no es sólo Israel

El conflicto entre Israel y los palestinos es un hecho. El Estado palestino independiente aún no existe y no podrá ser creado sin que Israel se retire de los territorios en disputa en los que los palestinos quieren fundarlo. Sin embargo, la pregunta que hoy quisiéramos plantear es si acaso la situación de los palestinos debe explicarse sólo en términos de las «culpas» de Israel o si hay cosas en su dinámica interna que, en el mejor de los casos, demoran el logro de las metas planteadas y en el peor escenario, las hacen imposibles.

El tema no es sólo la declaración de la independencia palestina, sino también el funcionamiento del futuro Estado en pro de su pueblo. Y para garantizar que eso suceda, hay temas de fondo que deben cambiar en la propia arena palestina.

Las últimas semanas no han sido fáciles para la Autoridad Nacional Palestina, que se ha tenido que ocupar de un escándalo sexual en el que el protagonista era Rafiq el-Husseini, jefe de la oficina del presidente Mahmud Abbas, en base a las acusaciones de Fahmi Shabane, encargado en los servicios de seguridad palestinos de investigar sospechas de corrupción.

La corrupción, claro está, no es exclusividad de los palestinos. También en Israel hay figuras públicas presas por ello. Pero ahora, en Ramallah, hay entre los propios palestinos quienes dicen: «A nosotros, que aún no tenemos independencia, no nos tenía que pasar».

Uno de ellos es Kadura Fares, de las principales figuras de Al Fatah en Cisjordania, a quien pedimos opinión dado que conocemos su capacidad de sentido autocrítico, que nada quita a sus críticas a Israel. «Aquí tendría que haber sido diferente, porque nuestros problemas son un hecho y el dinero se necesita para el pueblo, en serio», nos dice en una entrevista que nos concedió este miércoles.

Kadura Fares aclara: «No concuerdo con quienes alegan que no tenemos un Estado porque demostramos que no somos capaces de construirlo. No tengo ninguna duda de que no tenemos un Estado todavía porque Israel no termina la ocupación. Pero eso no quita afirmar que si estas cosas no cambian, si el manejo interno no es diferente, aunque se funde el Estado, no funcionará. Así no se construye el Estado independiente».

Especialmente compleja es la acusación de Shaabane según la cual figuras en la Autoridad Palestina se apropiaron de millones de dólares de los fondos públicos.

Ziad Abu Ein, otra de las figuras de Fatah en Cisjordania, hoy viceministro en la ANP, nos dice terminantemente: «Todos los que robaron dinero público deben pagar por ello. A nosotros, que luchamos por la independencia, no nos tenía que pasar, es inaceptable».

El presidente Abbas (Abu Mazen) cometió el error, especialmente en el caso del jefe de su oficina, de no apresurarse a suspenderle, al menos hasta la constatación de las acusaciones. Finalmente, no tuvo más remedio que quitarle de su cargo, tras crecientes presiones, pero la primera reacción había sido dar a entender que quien reveló las sospechas podría ser detenido.

El Estado tampoco se construirá mientras los palestinos estén divididos. Aunque ante los micrófonos ambas partes ­Fatah y Hamas­ afirmen que la unidad es posible, en la práctica todos los intentos por lograrla han sido infructuosos. Y lo interesante al respecto es que la hostilidad continúa a pesar de que ambas partes tienen claro que sin unidad no habrá Estado palestino.

Nos lo confirmó gente de Fatah y nos lo dijo también, este miércoles, en entrevista telefónica a Gaza, el Dr. Ghazi Hamad, encargado de los pasajes fronterizos de Gaza en el gobierno de Hamas. «Es imposible, si no hay unión, no habrá un Estado palestino, tenemos que lograrla», resumió.

De fondo, claro, hay una discusión clave, aunque no sea ahora central para los palestinos: la ANP encabezada por Abu Mazen, continúa declarándose a favor de una solución de paz con Israel, mientras que Hamas ­y nos lo confirmó el citado Hamad­ no se compromete en absoluto a que tras la creación de un Estado palestino en Cisjordania y Gaza, llegue la paz. «No puedo ahora hacer valoraciones sobre el futuro, Hamas no se puede comprometer ahora al fin del conflicto» ­nos dijo claramente. Y luego habló de «los 60 años de ocupación». La referencia es clara: para Hamas, también el Israel soberano es «territorio ocupado» desde hace algo más de seis décadas.

Con esa visión de fondo, por más que Israel se retire ­algo que por ahora no es seguro en absoluto­ no habrá paz.

Israel, cabe recordar, sostiene que el problema de fondo con los radicales es que para ellos la retirada israelí sería sólo una primera etapa en el logro de sus objetivos. Ghazi Hamad, sin decirlo explícitamente lo confirma, cuando habla de «más de 60 años de ocupación». Con eso se refiere claramente no sólo a los territorios en disputa interpretados como tal en la arena internacional ­conquistados en 1967­, sino también a las fronteras soberanas del Estado de Israel, creado hace poco más de seis décadas. Para Hamas, el Israel soberano también es territorio ocupado. Mientras esa sea la visión, ninguna fórmula de solución política realmente bastará.

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